Narrativa: SEMILLAS DE UN SUEÑO
Editado en Octubre de 2005
* * *
Narrativa: GIRASOLES AL AMANECER
Editado en Mayo de 2008
* * *
Poesía: POEMAS PEREGRINOS
(Poemario sin editar)
“Allí donde ya existen
otros caminos hollados,
pierdo yo mi sendero.
En el ancho y agitado
mar, en lo azul del vasto cielo,
en el divino corazón del universo,
¡quién ha trazado una ruta jamás!
Las alas de los pájaros y su canto,
las mudas canciones del silencio,
la llama de las estrellas,
las flores en ronda de las estaciones,
ocultan la senda secreta.
Y he preguntado
a mi corazón:
¿Acaso tu sangre,
el paso de la sangre,
no conoce el camino invisible,
ése por el que jamás anduvo nadie?”
* * *

Narrativa: EL VERGEL DE LOS SUEÑOS
Coautores Pedro Casado y Angela Castillo
(Obra sin editar)
* * *
Teatro: LA TRAMA
Coautores Pedro Casado y Angela Castillo
(Obra sin editar)
* * *
¡Cuántos libros, hileras de libros, galerías de libros, perspectivas de libros en este vasto cementerio del pensamiento donde ya todo expresa lo mismo! Y que el Pensamiento muera parece que no importa, pues también mueren los libros –incluso antes de haber nacido–, aunque nadie se aperciba de ello… ¿Es esto lo que ellos, sus autores, esperaban? Tal vez pensaban en la inmortalidad para esas obras donde resolvieron sus horas amargas con descripciones vivas; donde transformaron los sueños en ideas que a su vez cambiaron la realidad; donde mostraron al devenir que la soledad de entonces es idéntica a la de ahora: nada y nadie… Pero lo más probable es que todo autor espere que sus páginas vuelen en el tiempo, y que el mensaje inscrito entre sus líneas no se convierta en el epitafio de una tumba.
Un libro, al igual que una criatura con destino propio, desea nacer; aunque bien es cierto que no todos contienen la fuerza necesaria para vivir. Sin embargo, lo que más debería determinar su existencia es que su lectura se convierta en revelación maravillada; que quien lea ese libro ya no sea el mismo, o lo sea más de como antes lo era. De no ser así, para poco sirve su conocimiento, pues el saber ocupa lugar, tanto que puede desplazar a la inteligencia, como una biblioteca al campo que florecía antes de sus cimientos.
¡Dejemos, entonces, nacer y vivir a esos libros que con sólo decir una palabra encienden la ilusión! A los que expanden el aroma de rosales en sus páginas o el resplandor de girasoles despertando al amanecer. A aquéllos que con sólo abrirlos nos sonríen, invitándonos a viajar por otros universos donde aún se mantiene viva la magia. Pues hay historias que nos dan la mano y rompen nuestra soledad, que soplan una sinfonía que cala en lo más profundo del alma. Y el lector se vuelve loco de alegría, desterrando una muerte silenciosa, cuando el sueño narrado por otra voz le despierta a un mundo que, aun diferente, siente como suyo… ¡Permitamos que vivan libros así, tan necesarios para el ser humano!




Felicitaciones a Angela castillo desde Bogotá, Colombia. Soy escritor y he publicado algunas obras, pues mi oficio de maestro no permite dedicarme de lleno a eso que me agrada; la poesía, la novela, el cuento.
Guillermo Quijano Rueda