Ilusiones

En el recorrido que hace la ilusión, ya no puedo acordarme de las veces y tramos que la desilusión anduvo los pasos. Desaparece a menudo la ilusión y, sin embargo, sigue latiendo su pulso, su capacidad de generar el entusiasmo y la fuerza que impulsan un nuevo comienzo. Y es que permanece la confianza latente en que, por debajo o por encima de todas las cosas que han sucedido, hay un ser en mí que siempre está naciendo, aunque no siempre encuentre acogida en estos brazos que sujetan y se apegan al ser que fui.
Esta ilusión de la que hablo, no es una ceguera rosa que pinta el camino del mismo color porque desconoce que en el camino asomarán todos los colores, y también todas las tonalidades del gris. No es una ilusión de ilusa, la mía. Es un sueño de fe, de convicción profunda en que, para renacer, hay que llegar hasta el final. Es una juventud que circula por debajo de las arrugas mientras llego al final. Ilusión también por llegar contigo, para que no quede inacabado, incompleto, indeterminado, eso que sea, que todavía no sé, que tengamos que vivirnos…

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Publicado por

Angela Castillo

Aprendiza de Poeta Maga