Doy Gracias

En este encuentro de hoy empieza un nuevo capítulo donde la palabra resurge con renovado impulso. El silencio es siempre fecundo pues genera nuevos entendimientos; quietos y mudos primero, parecieran resistirse a nacer en la conciencia, así como debajo de la nieve se va gestando la primavera que aflorará después… Todo sucede a su debido tiempo…
Y, como en todo comienzo, agradecer. Doy las gracias. Agradezco. ¿A quién? A la vida que me ha dado tanto. No sonará así tan bonito como lo cantaba Violeta Parra, mas si pongo el corazón en la palabra, por fuerza se ha de sentir la gracia, las gracias que lleva consigo el agradecimiento…

Hay procesos que culminan en abundancia, belleza, dicha, sabiduría…, y aun a sabiendas de que hoy no puedo agradecer por la consumación de tantos dones, doy las gracias por el proceso mismo de aprender, paso a paso, las lecciones que me van enseñando a sumar en la carencia, a pulir asperezas, a desvestirme de la dolencia, a leer la confianza inscrita en el no saber.
Hay fuerzas que culminan en talentos, creaciones, éxitos…, mas hoy agradezco por todas las situaciones que me dejaron sin fortaleza –que, ilusa de mí, creí en mí y no a través de mí– para que entendiese que la humildad es la más talentosa de las potencias, cuando se ha  desmoronado toda ilusión de poder… “Yo puedo” es una ilusión mental –
susurra la humildad al oido de la arrogancia- pues yo soy el resultado de todas mis relaciones.
Y, si la culminación de todas las relaciones es el amor, agradezco, doy las gracias hoy, por todas aquéllas que han configurado el amor en mí, no como idea abstracta o ilusoria, sino como experiencia, vivencia y realidad.

En Librería Albareda – Zaragoza

¡¡¡Gracias, amig@s, por acompasaros con mi canto y hacerlo vuestro!!!