¡Feliz Navidad!

Entre tantas imágenes navideñas, buscaba esta mañana una que mostrase un gran árbol, uno de ésos con muchas ramas donde colgar todos los momentos que le dieron luminosidad a nuestra vida; con otras ramas que se vayan encendiendo a su tiempo, porque también el Gran Misterio se desvela a sí mismo poquito a poco; con ramas deshojadas de lo que ya no es, que a su vez dejan espacio a otra primavera que se irá gestando en esa misma desnudez…
De pronto me encontré con esta imagen y pensé: ¿Por qué un árbol solitario? Mejor un bosque. ¿Por qué el agua en copas? Mejor un río rebosante de vida? ¿Por qué no un puente que nos conecte y a la vez conectado con la Naturaleza? Un puente por el que se acercan aquéllos a quienes amas y te quieren. ¿Por qué no un Hogar con el fuego encendido, con velas encendidas, con corazones encendidos?
Entre tantas evidencias externas que decoran la Navidad, en las calles, en las mesas, en el comercio… buscaba esta mañana esos breves instantes en los cuales he sentido que se me encendía el corazón. Y de pronto he visto que hay una navidad íntima y personal (que no está sujeta a ninguna fecha ni estación) cada vez que renace el amor en tu corazón. Cada vez que se renueva en ti ese sentimiento de dicha infinita por sentirte conectado, vinculado, unido a algo que no puedes abrazar por completo, pero por lo que te sientes completamente abrazado. Y no puedes sino agradecer por ese presente, ese regalo. Sí, de pronto lo he visto: El Amor es el Gran Regalo, aunque la mayor parte del año nos llegue sin papel de regalo, ni luces, ni decorado…

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Equinoccio de Otoño

Asoman por el horizonte de cada cita las caras amigas con brazos abiertos y el corazón en cada sonrisa. ¡Sí! ¡Cuántos pasos hemos dado en la circunferencia del reloj para finalmente encontrarnos de nuevo en el presente de la vivencia compartida, con la mirada renovada! Cada cual dio los suyos, cada cual vivió su proceso particular. Y sé que he crecido porque os veo crecid@s. Puedo ver a través de cada espejo que me ofrecéis los aspectos que se han resuelto en mí, y aquéllos que todavía están en el esfuerzo de concretarse.

Los ojos de la tarde, de la velada, del amanecer -de un día donde las horas se ensanchan por tanta acogida-, miran los silencios y las conversaciones que ya no pretenden explicar nada, sino sentir cada momento así como se va manifestando. Habla el amor que rompe los esquemas; el amor que encuentra su pálpito sereno dentro del marco establecido; el amor que quiere cerrar un círculo de aprendizaje y a ratos se queda atascado… Giran los ciclos y el círculo se abre a nuevas relaciones que traen consigo otros enfoques.
Y bailan en la mirada los colores de la dulzura, cuando me doy cuenta que has comprendido, que hemos entendido lo esencial en el intercambio de nuestros “regalos”… Un nuevo guiño me hacen Los ojos de la noche, Girasoles al amanecer, Semillas de un Sueño, diciéndome algo así como: acaso lo mágico de estos libros no esté tanto en lo escrito, sino en las páginas vivas que cada Encuentro imprime en el corazón cuando el reconocimiento mutuo me da la oportunidad de presentártelos…

Encuentro para celebrar el equinoccio // Punto de Equilibrio Garraf – Barcelona

¡¡¡Gracias, amig@s, por tanta creatividad, confianza, regalos… por tanto amor!!!

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La Casa de las Golondrinas

Hoy es un día más y a la vez un día marcado en el calendario personal. Un día que puedo contemplar desde el prisma del tiempo transcurrido, pero que he preferido mirar desde esa percepción mágica que el paso de los años no puede atrapar. Un día en el que conviven dentro de mí la anciana y la niña, la mujer y la amiga, la mariposa y la oruga, la cueva y la cima de mi particular montaña, el sol encendido en mi corazón y la luna en todos sus ciclos alumbrando mis noches estrelladas, ensoñadoras, nubladas a veces, misteriosas… Hablando de la luna os quiero contar que no siempre estoy de luna llena, que no siempre encuentro la luz para alumbrar ni alumbrarme, que soy esas fotos cristalizadas en el tiempo, esas sonrisas asomadas al encuentro, pero que estas imágenes sonrientes no son la totalidad de mí sino la culminación de procesos en los cuales convivo con las incertidumbres y desasosiegos que nos a visitan a much@s en estos tiempos.
casaHoy es un día especial y el universo ha puesto una vela encendida para que sople un deseo. Como por arte de magia asoma esta imagen a la pantalla que es el anhelo siempre vivo en mi corazón, siempre re-creándose en lo concreto: La Casa de las Golondrinas. No asoma nadie a la ventana porque estamos tod@s celebrando ahí dentro, danzando nuestras miradas en el pálpito de esos instantes en los cuales nos hemos reconocido. No hay deseo que pedir en este día, y sí un inmenso agradecimiento por tantos regalos que recibo. Mantengo pues la vela encendida para que siga alumbrando vuestros sueños y los míos, el Sueño del Amor en nuestros Corazones…

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La percepción de crecimiento

Hace unas semanas que llegué con la Primavera. El ciruelo y el almendro estaban vestidos de blanco. El laurel sigue enfermo con un teñido oscuro en sus hojas, pero le han nacido tallos nuevos pintados con el verde intenso de la vida que se renueva pese a todo. El invierno todavía descansaba en las ramas desnudas de las dos moreras y, sin saber cómo, ya son visibles los brotes de los frutos venideros. Mermelada de moras. En alguna mañana del porvenir nos sentamos a desayunar a la sombra del ciruelo y en algún intervalo silencioso paladeamos la esencia del crecimiento y el sabor de las estaciones untados en la tostada.

Crecimiento. Crecer. Hacer el recorrido para que se haga visible, palpable, degustable, lo que somos en estado potencial. Encontrar la libertad de ser plenamente lo que somos. Y me conduce la reflexión a tomar consciencia de cómo la idea de crecimiento ha hecho un giro de 180 grados en mi percepción. La exigencia que antaño le puse al propio crecimiento, ese “quiero más”, más recursos, más conocimiento, más opciones, más de ti… ha cambiado por este “cuánto de grande es el espacio de libertad en mí”. Al fin y al cabo mi corazón es un pajarillo que escribe el canto del aire en las ramas del árbol, aunque a veces exclama la tristeza del encierro, de tantos obstáculos y barrotes que le niegan el vuelo.

En este encuentro de bienvenida a la primavera he podido comprobar que, mientras quedé atrapada en las tormentas y barrizales del invierno, peleándome con las penumbras de la incertidumbre, la Madre Naturaleza seguía gestando nuevos paisajes en el giro del tiempo. Y es porque pude soltar, reconciliarme, aceptar, amar pese a todo, que este pajarillo pudo alzar su vuelo en esos instantes compartidos y escribir en otros corazones el dulce aleteo del amor…

Celebración de Bienvenida a la Primavera / Punto de Equilibrio Garraf – Barcelona

¡¡¡Gracias a todos los corazones que acudisteis al llamado!!! Que los nuevos brotes de cada árbol que somos encuentren su espacio de florecimiento y un canto dichoso en nuestras ramas…

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Encuentro con la Luna Llena

la tartera d´oris 6¡Ay, Abuela Luna! Si me falta la alegría de vivir, por qué entonces amanece cada día. Si no me es dada la claridad del Misterio, por qué la noche despliega su manto de estrellas. Si no siento el pálpito del amor, por qué este necio corazón sigue latiendo en un constante desafío a la muerte…
Y la luna responde: ¡Ay, cielo! Deja que el Amor te abrace. Tan sólo viene la muerte cuando amas la vida. Es la única forma de cruzar a la otra orilla: nacer y morir simultáneamente. Acercarse a la fuente cantarina y a los lamentos de una piedra. Quemarse con el fuego y despedirse de sus cenizas… Extracto del libro Los Ojos de la Noche 

¡¡¡Gracias, amig@s!!! Por el espacio y la oportunidad que me ofreció este Encuentro de avivar un nuevo fuego, de alumbrar un nuevo canto…

http://elartedevivirconconsciencia.com/

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