Saltos de consciencia

A lo largo de una vida pasas por etapas en las que la búsqueda y su interrogante no  hallan un espacio por donde colarse dentro de los parámetros en los que se desenvuelve tu existencia. En esos tramos no hay preguntas que hacerse porque estás comprometido en responder a las constantes exigencias que impone el cuerpo y su sustento, la mente y el desarrollo de sus facultades, o el afecto y su gama de relaciones emocionales –amor de padres, de hijos, de amantes, de amigos… amor por lo que haces–. ¿Quién tiene tiempo de indagar más allá de este marco que ya de por sí está repleto de contrastes? Casi nadie le da cabida al Interrogante a no ser que la Búsqueda misma le seduzca en algún tramo del camino. A no ser que el lienzo sobre el que pintas tus días tenga fisuras y por ahí se pierdan tus fuerzas, cayendo irremediablemente en tus abismos con un “porqué” en la garganta; o que ya nazcas con la duda incrustada en la frente y tu destino sea el de esos peregrinos de la noche oscura que caminan en dirección hacia el alba.
Sea como fuere, hay un denominador común entre las personas que somos vividas por el arquetipo de la Búsqueda: por mucha información que acumulemos, o muchos caminos que andemos, ya esté claro el día o sea noche cerrada, lo cierto es que siempre se antepone una distancia entre nosotros y los tesoros que esconde el horizonte hacia el que dirigimos nuestra mirada; no importa cuán lejos has llegado en tu viaje de conocimiento, pues lo que buscas se aleja a la misma velocidad que avanzas. Y no importa cuánto tardes en rendirte a la evidencia de que lo que la Búsqueda te está exigiendo es un salto confiado más que un paso metódico y complaciente… Pero ese salto requiere la energía que fuiste dejando a tu espalda en cada negación que no pudiste o no quisiste o no supiste transformar en un sí-mismo.
Es llegado a este punto que el buscador desanda sus pisadas y va reinventando el pasado a fuerza de sanar fisuras… Algo mágico le sucede en este recorrido, pues, al desapegarse de la búsqueda, encuentra un horizonte sobre cada paso, una claridad en cada paisaje que recordaba sombrío, una fuerza en cada herida sanada. Y es así cómo, sin darse cuenta, sin ya pretenderlo, ha dado un salto sobre sí mismo…

En el Centro María Zambrano de Granada

¡¡¡Gracias, amig@s, por participar de una nueva página en los girasoles!!!

Manifiesta tu Sol

De nuevo nos encontramos en la Montaña de Montserrat, esta vez para darle la bienvenida a NarSham que ha cruzado el océano para activar el Despertar del Ra-haraktys en España.
A pesar del  sol resplandeciente que nos regaló el día, acabamos en el recoveco más sombrío de los múltiples espacios soleados que hubieran acogido nuestro canto. Y es que nos vivimos pruebas a muchos más niveles de lo que a simple vista pudiera parecernos. El difícil acceso a la montaña que desajustó el tiempo acordado y desencadenó la impaciencia en unos y el estrés en otros. El frío en el lugar de acampada tampoco ayudó a cambiar el ánimo, pero a esas horas y después de tantos inconvenientes, preferimos, antes que desandar nuestros pasos, asentarnos en esa cueva que nos protegía del aire. Y, aunque todos acudimos al encuentro con ganas de tomar conciencia, de aprender, lo cierto es que el hambre del estómago superó al del alma.
Tengo que agradecer a NarSham que alineara el desorden energético aportando el gesto que nos acerca a la delicadeza del mundo sutil, pidiendo el permiso a los guardianes del lugar, abriendo el espacio a lo sagrado, bendiciendo los alimentos… y caldeando nuestros corazones con sus palabras.
Trato ahora de hacer una lectura de los signos, de los acontecimientos que se fueron manifestando a lo largo del encuentro. La Montaña, la Vida. Un lado soleado y el otro sombrío. Caminamos buscando el sol con la oscuridad pegada a nuestras espaldas. Así se manifiesta también la fauna y crecen las plantas. Pero a veces la vida, que es la gran maestra, nos pone delante la sombra como una larga vereda en la que no hay marcha hacia atrás. Entonces sólo nos queda girarnos hacia el sol que nos habita, esa conciencia que no depende del tiempo, ni del lugar, ni de las circunstancias, sino de una apertura total, de la confianza absoluta de que todo cuanto sucede en este momento es un pasaje más que me está mostrando quién soy por detrás de lo que creo ser. Y que es curiosamente en ese darme cuenta cuando cambia el entorno y se despliega un paisaje más soleado…

Encuentro con NarSham en Montserrat – Barcelona / Manifiesta tu sol, manifiesta tu poder en Unidad

¡¡¡Gracias, NarSham, por manifestar tu Sol en Unidad, a pesar de todo!!!

La luz del amanecer

… Conozco algunas personas que captan con nitidez lo que sucede a su alrededor y, sin más preámbulos, rechazan aquello que no les interesa. Tienen claro lo que desean para mañana, el próximo año o el resto de sus vidas, desechando de su camino cualquier interrogante que les pueda desviar de un trazado predeterminado. Conozco a otras personas que no remarcan lo que ya está definido ni andan entre la muchedumbre de caminos trazados. Me refiero a esos buscadores que se aventuran en lo incierto robando nuevas sendas a la vida y a los que, quizá por esto mismo, no les queda más remedio que conquistar a la confianza como el más audaz de los aliados. Cuando no hay trazados, la confianza se transforma en la fuerza necesaria para exponerse ante el misterio, para vivir con naturalidad al borde del abismo.
De estas últimas personas trata la historia que se abre ante ti. Gentes que despertaron la consciencia de sí mismas y, al mirar el mundo con nuevos ojos, no hallaron en su entorno un reflejo con el que identificarse. En la soledad de una búsqueda incógnita enfocaron sus vidas hacia la naturaleza, vislumbrando en la perfección de la Madre Tierra un lenguaje de conexión que les enseñó cómo forjar su existencia con la misma armonía, belleza y fuerza que desprende la Pachamama.
Corazones que empezaron a palpitar a un ritmo diferente y, desafiando cualquier tipo de estructura, apostaron por un camino que resonase con sus propios latidos. Una senda abierta a la alianza que cada relación aporta al proceso de avanzar, cultivando el entendimiento implícito en las relaciones con la naturaleza, con el trabajo, con los elementos, con el mundo invisible, con los compañeros de viaje, en definitiva, con uno mismo.
Tenaces guerreros que bordaron en su bandera el escudo del universo y cabalgaron en la confianza hacia la conquista de aquellos horizontes visualizados en sus sueños. Luchadores en una batalla contra la inconsciencia que fundieron sus pensamientos con un fuego inflamado de otras verdades. Danzantes de la vida que arquearon las cuerdas de sus gargantas afinando cantos, lanzando rezos como certeras flechas dirigidas al corazón del Gran Espíritu.
Girasoles decaídos tras una larga noche de sombras oscuras, que despertaron una mañana abriendo sus pétalos a la luz del amanecer, elevaron sus corazones hacia el cielo y no necesitaron más motivo para colmar el nuevo día que girar en dirección al sol… // Extracto del libro Girasoles al Amanecer

Girasoles al amanecer en Centro Koruma – Barcelona

¡¡¡Gracias, amig@s de Koruma, por ofrecerle a los girasoles un espacio tan ameno y creativo!!! 

Sembrando propósitos

Imaginemos entre tod@s un gran árbol con muchas ramas donde colgar todos los acontecimientos que le dieron luminosidad a nuestras vidas, pero deshojado ya de todo aquello que queremos dejar atrás… Aunque os parezca desnudo, le estamos dejando espacio a otra primavera cargada de sueños vivos… Poco a poco, a lo largo del nuevo año que se acerca, irán asomando tallos tímidos y brotarán los frutos de esos propósitos sembrados en este compartir…

De pequeños detalles está formada nuestra vida, de fragmentos de tiempo, trozos de felicidad, nostalgia, alegría, tropiezos…
Un atardecer, la belleza expresada en el arte de vivir, de ser, de un paisaje que dibuja y difumina el horizonte de nuestro camino… Compartir.
Nunca es tarde para cambiar, perdonar, sanar relaciones.
Soltar nudos y amarras…  eso nos hace libres. Nos engrandece… Cantar.
Sembremos propósitos hoy, mañana y siempre, con semillas de Amor, Voluntad y Discernimiento, la cosecha no puede ser sino Abundancia en todos los aspectos de nuestra vida.

Encuentro en la Casa de la Juventud de Alcalá la Real – Jaén

¡¡¡Gracias, amig@s por ese compartir donde Corazón y  Palabra latieron al unísono!!!

Encuentros

Hay encuentros que nos desplazan desde la limitación material de lo viviente hacia la transmutación interior que se da en la crisálida, cuyo aleteo no es sino el curso incesante de la palabra sanadora. Alquimia del verbo, transmutación de lo sensible. La alquimia como un itinerario de correspondencias, un cruce de caminos entre la materialidad del mundo y la vida del espíritu. Así es, de hecho, cuando la comunicación busca la “piedra filosofal”, la metamorfosis del alma colectiva que celebra sus bodas con la materia enaltecida.

Hay encuentros que hacen posible la construcción de un hito más en el camino de la consciencia, aun a sabiendas de que habrá desfallecimientos y que el desaliento siempre nos acecha. Confiemos, confiemos siempre, manteniendo esa actitud humilde a la vez que triunfante.

Cada cual está afinando su nota en esta Gran Sinfonía que es la vida, para que en algún momento se alcen a coro las voces, cantando: “¡Oh!, créeme, corazón, no pierdes nada. Guarda, sí, guarda para siempre lo que fue tu amor, lo que fue tu lucha…” –Sinfonía Resurrección de Gustav Mahler–.

En Centro Alquimia – Tarragona

¡¡¡Gracias amig@s del Centro Alquimia, por facilitar el amanecer de los Girasoles en Tarragona!!!