Desde más adentro

Más adentro del cuenco de cuarzo o el tambor hay un sonido, y más adentro del sonido hay un latido que nace y a la vez resuena en diferentes espacios de la conciencia individual o colectiva. Más adentro de las culturas, geografías y tradiciones en que se manifiesta un pueblo hay una Inteligencia que equilibra, perpetúa y transforma la sustancia energética de la que están hechas todas las cosas, y lo hace desde más adentro de la forma. Más adentro de los “ropajes” que nos visten en el día a día, y con los que se ha identificado nuestra persona, cultura o espacio, hay un corazón que vibra con el mantra y con el ícaro, con la música de las esferas y el estruendo de la tormenta, porque reconoce el sonido de lo auténtico y sólo la verdad le despierta y regenera… Y más adentro de ese corazón hay una Mirada que ve y entiende, y desde ese saber directo cohesiona los fragmentos de la realidad que se quedaron atrapados en sí mismos, ajenos al latido que sustenta todas las “verdades”…
El círculo que une los extremos y polaridades es tan complejo para la mente humana como sencillo para el corazón: para mirar desde más adentro, uno tiene que ver lo de más allá -lo otro, al otro-, en sí mismo…

 Girasoles al Amanecer en Tu Espacio Vital – Priego de Córdoba

¡¡¡Gracias, amigas, por la confianza, la receptividad y el espacio que nos permitió escribir una nueva página!!!

Abuelo Fuego

A lo largo del intenso verano, el día fue menguando en su giro incesante hasta equipararse con la noche que, en la misma medida, ha ido alargando su velo estrellado sobre el tiempo. Luz y oscuridad convergen ahora en un punto equidistante. Equilibrio de los opuestos que vivimos por un día y ante el cual muchos pueblos siguen elevando el fuego sagrado, poniéndole al Abuelo un rezo de trasmutación para la Madre Tierra, para el ser humano, para la vida misma… Agradecimiento por los frutos de las estaciones vividas y apertura a los cambios que la nueva estación trae consigo… Mas, como arriba es igual que abajo y adentro es igual que afuera, la ceremonia también es vivida en el interior de cada participante que ha puesto ahí su corazón, su rezo… El Fuego del Espíritu aviva en nosotros el continuo flujo de renovación, enciende la voluntad que impulsa nuevos propósitos para una nueva estación, funde todos aquellos elementos que nos sirvieron ayer para avanzar pero inútiles ya en este nuevo ciclo, evapora las ideas y pensamientos opresivos y nos deja la claridad resplandeciente de un cielo más limpio en el horizonte de nuestra mente…

“Mi alma derrocha fragancias mientras vuela con el polen de la primavera, desperezándose entre pétalos de flores y alas de mariposa… Mi alma suda madurando las siembras del verano, se regocija en la risa de los niños, se mece en las intrépidas olas, adormeciéndose en las tardes de solano… Mi alma apremia, con los vientos del otoño, por dispensar sus cosechas; no sea que el invierno se apresure devolviendo los frutos a la tierra… Mi alma se recoge en la escarcha de los amaneceres cuando arrecian los fríos del invierno, escondiéndose en las grietas del hielo, acurrucándose en la soledad de los hombres…”
Extracto del libro «Girasoles al amanecer«

  22 de Septiembre de 2010 – Ceremonia del Fuego en el Esquinocio de Otoño – En Sierra Morena – Córdoba

Las migajas del mundo

El Hotel Oasis fue el escenario andalusí donde la solidaridad, vestida de elegancia, se sentó a las mesas previamente decoradas con creativas huellas. El llamado al evento bien podría haber sido: “Cena con nosotros esta noche, para que otros puedan comer”. Mas no sólo de pan vive el hombre y los asuntos culinarios nunca rascan más de lo necesario el bolsillo de quienes tenemos satisfecho el  estómago. Así que el reclamo se lanzó como una flecha hacia otro órgano. “Cuando el amor toca tu corazón”. Y, SÍ, nos sentimos tocados por la amenidad, poesía, música, cantos y anécdotas compartidas de los presentes, pero, ante todo, por la cruda realidad de los ausentes, en cuyo favor fuimos convocados.

Según el Diccionario de la Real Academia, solidaridad significa adhesión circunstancial a la causa o empresa de otros. De otra fuente menos académica y más humana aprendí otro enfoque: SOL y DAR y DAD. Depende de cada cual cómo se vive este asunto, si académica o humanamente. A mi parecer la primera acepción se desmorona en el desglose de su propio significado, haciendo de la ayuda una pálida sombra de la incondicionalidad; en la segunda ya brilla el sol y se acerca más a ese amor que nos adhiere al otro, a lo otro, sin límites ni causas, en toda circunstancia.

La solidaridad sin corazón apenas atenúa el grito callado de quienes digieren nuestras migajas. ¡No es justo!, braman las entrañas en lo profundo. El Amor oye el grito y sabe que no es de otro sino suyo; atiende y ayuda y da, pero sin dejar deuda pues, en esencia, no es a otro más que a sí mismo a quien ampara. En su adhesión sin límites el Amor crea universos con las migajas del mundo.

En la Cena Gala en beneficio de la FUNDACIÓN NUR / Córdoba

¡¡¡Gracias, amig@s de Fundación Nur, por mostrarnos el corazón a través de vuestra obra social!!!

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Postrado a la vera del camino, esperaba que pasara alguien caritativo que me lanzara una moneda. De pronto vi venir un cortejo que rodeaba a una carroza tirada por seis caballos. Pensé: Un gran señor se ha dignado cruzar por esta aldea. Es posible que me deje caer una generosa limosna.
Esperé anhelante mientras la carroza se detuvo enfrente mío. De ella descendió un personaje ricamente ataviado, al que supliqué: ¡Señor, una moneda!… Pero, para mi desconcierto, el gran señor extendió su mano y me preguntó: “¿Tienes algo para darme?”. ¡A mí, al mísero, él le pedía! No podía creerlo, pero seguía delante de mí con la mano tendida…
Vacilando, hurgué en mi raída bolsa, en busca de algo que pudiera dar, algo pequeño que no mermara mis tan escasas pertenencias. Encontré un grano de trigo, que coloqué en esa mano insistente. El me dijo: “¡Gracias!”. Subió a su carroza y se marchó.
En la noche, al llegar a mi albergue, vacié en el suelo el contenido de mi bolsa, buscando algún mendrugo que pudiera servirme de cena y, entre los desechos recolectados, había un grano de trigo de oro. Sollocé amargamente:

¡Señor, debí habértelo dado todo!

Rabindranath Tagore

Donde nace la mirada

El instante en que una mirada se hace visión puede durar un segundo, una vida o una eternidad, ya que no es el tiempo el que lo mide sino la sostenibilidad. ¿Durante cuánto tiempo puedes atisbar el mundo sin una idea preconcebida, sin emociones que te alteren, sin un motivo, sin palabras, sin nada a lo que agarrarte? Y sin embargo, es en el borde de ese precipicio, entre las estructuras consolidadas y el abismo del vacío, donde nace la mirada, tu mirada. Es al borde de las ramas del gran árbol de la vida –allá donde las hojas tiemblan entre dos elementos, tierra y aire– donde se gesta el fruto que completa un ciclo existencial.

Entonces, siguiendo con la metáfora, toda mirada es incompleta si se adormece en la raíz, en el tronco o en las ramas -esto es, en lo fragmentario-, y se consuma cuando emerge la visión como fruto que contiene en sí mismo la esencia de todo un recorrido. El fruto de un árbol alcanza su madurez y dulzor entre dos universos. La mirada se hace visión cuando se atreve a mirar donde nadie ve nada…

GIRASOLES AL AMANECER en Librería Kosmos – Córdoba

¡¡¡Gracias, amig@s de Librería Kosmos, por el espacio, la oportunidad y el calor de esa llama de Conocimiento que habéis encendido en Córdoba!!!

El conocimiento directo

Es la mirada que se hace visión cuando Entiendes, cuando todo lo que ves en el mundo se convierte en una lectura de tu mundo. Es difícil de explicar este conocimiento directo pues escapa a las interpretaciones mentales que casi siempre distorsionan la lucidez de un mensaje claro y contundente. Es más, si lo queremos atrapar en el plano psicológico acaba difuminándose entre los muros levantados con nuestras creencias. Pero no se trata de creer en esto o en aquello, sino de Mirar, Entender y Conocer al mismo tiempo, como una luz que se enciende en el ahora, en un parpadeo consciente, y que a su vez atraviesa todos los estadios de la existencia.

                                               
GIRASOLES AL AMANECER en el Ateneo Popular de Almodóvar del Río – Córdoba 

 

La introducción fue a cargo de Hasím Cabrera, escritor y creador de arte/conciencia, un taller que se sirve de diversas disciplinas artísticas para profundizar en el autoconocimiento.

!!!Gracias, amigos-as de Almodóvar del Río, por ofrecerle a los girasoles un rincón en el patio del Ateneo y en vuestros corazones!!!