Paisajes vivos

Cuando nos conectamos con espacios que se desarrollan acompasados con su propia naturaleza, algo en nosotros mismos tiende a la armonía y la autenticidad; un nuevo orden más natural y propio acontece en nuestro ser. Algo se ordena y florece en nuestro interior cuando escuchamos el susurro de un río o el trino de un pájaro, o sentimos la quietud de un árbol. Entonces una nueva voz aflora en el pensamiento, como impulsada por esa música que siempre sonó en lo más hondo pero que nunca tuvimos tiempo de pararnos a escuchar. Entonces uno quiere quedarse quieto, como el árbol, y colmarse de esa nueva mirada que perfila, aunque sólo sea por un instante, paisajes vivos que se sobreponen a la rutina de prejuicios dibujada en nuestros ojos…

Girasoles al amanecer en Huétor Tájar

¡¡¡ Gracias, hueteños, por esa nueva voz que despertásteis en los girasoles!!!

Agradecimiento

El agua como imagen del alma que puede recibir toda clase de impresiones y plegarse a todas las formas, al tiempo e permanece fiel a su esencia propia e indivisa… En definitiva, agua de vida que la Naturaleza nos ofrece de manera gratuita, y que en su curso nos susurra constantemente que también nosotros estamos aquí gratuitamente, por pura gracia… Nuestros antepasados escuchaban este clamor y por eso les nacía el sentimiento más profundo del hombre: la gratitud. Gratitud ni por esto ni por lo otro, ni en más medida ni en menos; gratitud porque podrías no haber sido y te tocó ser…Dice uno de los personajes de Girasoles al Amanecer

“Yo no encuentro palabras, más que para agradecer No puedo pedirle al universo más que el privilegio de vivir cada situación como una oportunidad para dar las gracias. En estos días estoy apreciando la felicidad desde una simplicidad y sencillez que nunca antes experimenté, acogiéndola como un estado de constante gratitud por tanta dulzura con que se deleitan mis sentidos. Nada cambió en el entorno; los mismos colores y formas, los mismos sonidos y olores, los mismos relieves. Y, sin embargo, mis percepciones perdieron su rancio amargor desde que empecé a cambiar mis quejas por agradecimiento…”

GIRASOLES AL AMANECER en MONTEFRÍO – Granada

¡¡¡Gracias, Montefrío, por ofrecerle a los girasoles vuestro mejor escenario así como vuestras artes musicales!!!

El gran libro de la vida

. . . Puedo servirme de la idea de aprender para presentaros mi segunda obra: Girasoles al amanecer. La trama de esta novela está colmada de un aprendizaje vivo en las relaciones con la naturaleza, con el trabajo, con el entorno, en definitiva con uno mismo. Dice la voz narradora: Aquí nadie entrega módulos enumerados de aprendizaje al recién llegado, ni existe un tutor que te examine para aprobarte o suspenderte. El gran libro de la vida se abre cada mañana con la salida del sol, mostrando información de ti mismo a cada momento, en cada pasaje o situación. Es una cuestión propia si decides leer entre sus líneas o prefieres pasar el rato jugando con el despliegue de tu importancia personal…
GIRASOLES AL AMANECER en ÍLLORA – Granada
¡¡¡Gracias, Illora, por vuestra acogida, vuestro calor y vuestra confianza, porque me hicísteis sentir como en casa!!!
 

Semillas de un Sueño en Granada

27 de Febrero de 2007 – SEMILLAS DE UN SUEÑO en la BIBLIOTECA PROVINCIAL de Granada

El Poder de las Palabras. Las palabras pueden herir, o sanar. Pueden acariciar o golpear. Las palabras pueden manipular o aclarar… Las palabras son caminos que ensanchan nuestra percepción del mundo robándole al inconsciente más formas, más belleza, más conocimiento. Las palabras son capaces de darle color a una tarde grisácea. Pueden transformar una emoción dolorosa en un hermoso poema. Las palabras chocan entre sí, se entrecruzan y tienen el poder de crear paraísos o infiernos en nuestra mente…

23 de Abril de 2007 – Semillas de un sueño en la Biblioteca Municipal del Zaidín – Granada 

¿Por qué éste título para una historia de amor y desamor? Quizá por lo fértil de las semillas, o tal vez por la magia que desprenden los sueños. Aunque también podría ser porque el amor se parece mucho al cultivo de un jardín. Sí, el amor es un ejercicio de jardinería, hay que arrancar lo que estorba, preparar el terreno, sembrar, ser paciente, regar, cuidar. Y, sobre todo, hay que estar preparado porque habrá plagas, sequías o excesos de lluvias, pero no por eso hemos de abandonar el jardín.
Esta historia se parece mucho a un jardín donde, en principio, florecen ilusiones que luego se marchitan con la distancia, la falta de compromiso, las contradicciones, la rutina, la impaciencia, las dudas. En definitiva, el miedo arrasa este jardín del amor con sus múltiples tempestades.