La magia del turrón

Al calor de una lumbre encendida en un día lluvioso, viene la fuerza del cacao que llegó de las selvas tropicales a encontrarse con la dureza de las almendras y la dulzura del azúcar y la sustancia del trigo… Antes de ponerle manos a la masa, por si alguien se pregunta dónde está la magia de estas relaciones, acuden las presencias poéticas y dejan caer en el lebrillo unos versos con simientes de trigo, cual si fueran lluvia de oro que trajese consigo los mismos vientos que hicieron verdear las mieses; o encantan a la pasta con rimas de flores blancas, asociando el almendro con la pureza del primer amor y la llegada de la primavera….
Algo mágico empieza a sentirse en esta reunión, ¿verdad que sí? Pues ahora es cuando se ponen las manos a trabajar la masa, y yo, que estoy ahí como ayudante de cocina y también como aprendiza de poetisa maga, miro esas manos tan queridas, agrietadas de tanto hacer dando y cuidando, de tanto dar haciendo, que han entregado a lo largo de su vida tanto, y a las que sé me faltará tiempo para retornarles todo cuanto me dieron y me siguen entregando… Pues eso, miro yo con esa mirada que recoge lo esencial en un instante, y siento el amor que me brota del pecho yéndose hacia esas manos, que a su vez lo esparcen en la masa del turrón… Y, bueno, no sé si he respondido dónde está la magia del asunto pero estoy segura que cada cual la ha sentido ahí donde ésta le ha tocado…

¡Bienvenida Primavera 2015!

“Si te resuena este Llamado, es que tu corazón te está esperando…” Éste fue el santo y seña para quienes dijimos ¡Sí! y acudimos a la cita concertada con un corazón unificado que nos estaba esperando. Y ¡Sí! Los colores se sacudieron las resistencias y atravesaron el espesor de las nubes purificándose con la intensa lluvia, para dibujar un arcoíris en este día compartido con la maravilla de compartirnos.

Cada cual conoce su propio despliegue de emociones encontradas al hacerse partícipe de un encuentro de estas características. Yo sé lo que sentí cuando el tan anunciado día amaneció con frío, lluvia y viento. En mi particular día se levantó una niña decepcionada porque el hada madrina no acudió vestida de primavera a su fiesta de la primavera. Lo reconozco, si no fuese porque ya estaba dentro del cuento, me habría contado a mí misma una buena excusa, un buen cuento que justificase el no tener fuerzas ni ilusión para pasar las páginas de la tormenta y sentir la magia de un desenlace inimaginable. Pero las fuerzas amigas llegaron de todos lados, con paraguas y las botas mojadas, como rayos de sol que atraviesan el espesor de las nubes, para regalarle unos zapatos nuevos a esa mirada desencantada que se había olvidado de pasar página y seguía leyendo, perpetuando, sintiendo el mismo paisaje sombrío en un rincón del alma del mundo.
Pasar la página de este invierno ha traído el regalo de una comprensión convertida en vivencia: lo que proyectamos, anhelamos, buscamos, ya está escrito y contemplado, ya es en todo momento. Pero no puedo ver la abundancia con los ojos de la carencia, ni sentir toda la magnitud del amor si voy haciendo fronteras con la espada del condicionante, ni danzar con la vida si no escucho su música, ni leer la magia del cuento con los ojos del desencanto… No podría agradeceros si no hubiera sentido las gracias que vuestros corazones han derramado en este Encuentro… Pero ¡Sí! doy gracias porque he podido Veros, Recibiros, Sentiros como la llegada de una Primavera…

Libertad de ser

Caminando por el centro de Barcelona, me hablaba una amiga de esos momentos que no podemos atrapar y en los cuales nos sentimos como si estuviéramos dentro de una pompa de jabón. Al llegar a la plaza de Catalunya volaban por el aire inmensas pompas de jabón, junto a incontables palomas cuyas plumas llevé al encuentro previsto en el Cau de les Arts. Y allí, entre risas, poemas y demás intercambios, nos sentimos felices como si estuviéramos dentro de una burbuja.
Me gustan los lugares y encuentros que permiten a las personas ser felices, dejándolas ser lo que son, aunque sean diferentes a nosotros. Me siento constreñida en los espacios que cohíben la felicidad porque nadie se deja ser lo que es. Hay encuentros propicios para que la magia y la realidad se convivan. Pero estamos más acostumbrados a esos lugares comunes que definen nuestra realidad y rechazamos lo que no se asemeja a esa percepción de lo real. Acaso el lado sufriente de nuestro paradigma se enraíce en que nos resulta hiriente la forma en que otros exponen sin disfraces su libertad de ser…

Un abanico loco de plumas

Tengo que agradecerle a un amigo que me haya invitado a descubrir a Cortázar. La única reseña que tenía de este autor es un libro que me regalaron hace años: Historias de Cronopios y de Famas. Por entonces todavía no se disponían mis plumas a hacer abanicos locos, o estaba demasiado ordenada mi locura para entender el mundo como ese “ladrillo de cristal” en cuya tarea de ablandar (para abrirse paso por la “masa pegajosa”) se afanó el perseguidor de lo fantástico (Cortázar) en el recorrido de esta obra. En el paseo rápido que hago ahora por sus relatos cortos compruebo que ha tomado vida “la esperanza sedentaria que se deja viajar por las cosas y los hombres, y es como una estatua que hay que ir a ver porque ella no se molesta”.

Como una figura atrapapolvos, indiferente en el estante de los libros, ha esperado durante años esta pequeña guía para locos, dispuesta siempre (como toda creación artística) en la tarea de pasar el testigo al lector: No hay conquista de la que pueda alardear ninguna conciencia actual pues siempre hubo expedidores que se aventuraron antes en esos espacios inéditos del “otro lado” donde algunos buscadores extraviados intentan encontrarse… ni hay soledad cuyo grito al vacío no le haya sido devuelto en el eco de una soledad más sola… ni tampoco hay locura desnuda que no haya tejido su traje con retazos de sentido propio, impermeable y resbaladizo (a ser posible) para no quedarse adherida a la “masa pegajosa” del sentido común.

Hace tiempo que no me atrapa una lectura más de cuatro párrafos seguidos, quizá por esto mismo me ha dado tanta alegría ver desperezarse mi curiosidad en esta pequeña recopilación de relatos. Y es que hoy he podido apreciar lo que todavía no estaba preparada para «ver» hace años, cuando el libro me fue regalado. La magia duerme en cada criatura literaria a la espera de que el lector transite la esencia de esos espacios descritos, pudiendo así despertar, acercar a «este lado» de la realidad, un paisaje latente por detrás del horizonte hacia el que dirigimos la mirada.

La «esperanza sedentaria» hace un giro mágico despertando de su indiferente quietud para viajar por las páginas cotidianas y tallar un guiño en sus ojos de estatua, una señal indicadora en el camino: Sigue adelante. No te preocupes si dejaste detrás algo sin resolver: una disculpa sin justificación, dos libros sin leer, tres propósitos sin concretar, cuatro verdades sin conformidad, mil preguntas sin responder… sea lo que sea vendrá a tu encuentro en el momento oportuno, ya que todo eso camina (se transforma) aun si tú no caminas, aun por otros derroteros dormidos en tu conciencia, aun con formas distintas. Y, finalmente, re-conocer el re-encuentro es aceptar que el trayecto puede convertir las alas del pajarillo que ayer cantaba en tu ventana en un «abanico loco de plumas» que hoy te airea el corazón y zarandea a tu risa de su reposo.

Un libro peregrino

Después de superar resistencias localizadas en un despertador que no escuché a las 6 de la mañana, en la lluvia resbalándose por el cristal donde asomaba un domingo plomizo y en los kilómetros de desplazamiento hasta La Seu d´Urgell, finalmente activé el ¡Sí! que días atrás lanzara como una flecha para estar ahí donde tanto me estaba costando llegar…

Y ¡Sí! llegué, y agradecí a lo largo de la jornada por tantos encuentros entrañables que se dieron en la comunicación, a veces verbal, a veces en un cruce de miradas que florecen en sonrisas al encontrarse… Y es que sucede que a veces nos paramos a buscarnos y otras nos despedimos en la fugacidad del segundo que nos permite reconocernos. Y no hay más que decir porque dos silencios se han hablado y dos miradas se han visto.
Y sucede también que a veces viene el encuentro acompañado de regalo tangible, un libro peregrino que una sonrisa pone en mis manos… Ahí siento la magia de los símbolos, pues me veo peregrinando de aquí para allá con mis criaturas literarias y, al abrir este libro peregrino, leo sus arrugas en mi piel y las notas garabateadas de los márgenes hacen eco en mi discurso interno, mientras los subrayados acentúan esa idea original que algunas veces se me borra en el trazado de los días, esa voz que me dice desde adentro del corazón (y desde el párrafo de un libro que ha recorrido incontables kilómetros para llegar a mi puerto): Tus resistencias conservan lo que tienes, pero ¡mira! mira cuántos regalos te ofrece el ¡Sí! que sostienes en cada paso ante lo impredecible…

Fira ConcienciaT de la Seu d´Urgell / LLeida

¡¡¡Gracias, amig@s, por tantos regalos en tantas formas distintas que me habéis compartido en este día!!!

Fira concienciat