Los Ojos de la Noche

 

No le digas al día lo que te ha contado la noche,
pues podría el sol ponerse a ensoñar…

El reloj de la infancia se transforma en un círculo de piedras donde una mujer pasa la noche haciendo su Búsqueda de Visión, invocando la sabiduría ancestral de las Doce Ancianas. La voz de la Luna Llena se convierte en el hilo mágico que va conduciendo a la buscadora, desde la medianoche hasta el amanecer, en un viaje donde la sustancia de los sueños y el tejido de la recapitulación configuran el trenzado de luces y sombras, convertido en la claridad de un nuevo canto.

Mirar con los ojos de la noche es Recordar la mirada de la piedra, del aire, del fuego, del agua. Es abrir la visión a la unidad indisoluble del Amor que abarca un solo instante todas las miradas y todos los momentos en los cuales has amado…

Un nuevo amanecer nos aguarda en la fina luz que rompe la noche. Echemos ya a andar la mirada sobre el campo de flores nuevas que están naciendo en nuestro corazón. Llenemos cada momento de hálito renovado y sintamos lo infinito de cada instante, entregados a la paz que se siente en cada entrega…

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Girasoles al amanecer

La historia desplegada en estas páginas se desarrolla en una Comunidad del Valle Sagrado de Perú. Sus protagonistas son Buscadores de diferentes países que unen sus vidas para crecer juntos, acogiendo las costumbres y el conocimiento de una cultura ancestral. Aunque el escenario y los personajes descritos propicien la narrativa sobre los misterios de una Tradición milenaria, el desarrollo de la obra profundiza más en las relaciones a todos los niveles: con la naturaleza, con los elementos, con el trabajo, con el mundo invisible, con los compañeros de viaje; en definitiva, con uno mismo. Es la historia de una comunidad de Hombres y Mujeres Medicina que eligen el camino de la sanación, mostrando con sus vidas cómo enfrentar la existencia de una forma más sencilla, honesta y fuerte…

“Girasoles decaídos tras una larga noche de sombras oscuras, que despertaron una mañana abriendo sus pétalos a la luz del amanecer, elevaron sus corazones hacia el cielo y no necesitaron más motivo, para colmar el nuevo día, que girar en dirección al sol…”

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Somos flechas lanzadas por la vida, en cada elección marcamos nuestra proyección, nuestro destino, todas las elecciones que hice convergieron en este lugar, en este camino…

Y es cierto que elecciones muy importantes hube de hacer antes de viajar a Perú. Cualquiera podría pensar que cruzar el océano, hoy en día, no tiene nada de extraordinario: muchas personas pueden aprovechar el mes de vacaciones en conocer otros países, más o menos exóticos. En mi caso, sin embargo, fue una cuestión de conseguir más tiempo del que se requiere para hacer turismo. Desde siempre, más que la figura del turista, me interesó la del peregrino, o viajero que se busca a sí mismo en otras culturas o formas de entender la vida. Hay viajes y viajes, pero los más auténticos, pienso yo, son aquellos que nos devuelven a casa como seres diferentes y más acordes con nuestra verdadera naturaleza.

… Sin embargo, lo más extraordinario de esta experiencia es que podría haber sucedido, y puede suceder, en cualquier lugar del mundo. Lo más sorprendente es que las voces que suenan en estas páginas podrían ser, en esencia, las de cualquier persona que se baja un rato del mundo con el propósito de descubrir quién vive bajo los ropajes diseñados por su tradición, cultura o circunstancias vitales…

Recapitulación

EN LA JORNADA CONCIÉNCIA-T – ESPLUGUES – BARCELONA

RECAPITULACIÓN DE LA JORNADA

La recapitulación es el ejercicio de transformar y entender una imagen que quedó sitiada en la memoria al no ser  comprendida en ese contexto anterior en el que fue vivida. El recuerdo asoma a este presente y al mirarlo desde la perspectiva de un recorrido más amplio, toma un nuevo sentido la vivencia, liberando así la carga energética o el paquete informativo que dicha imagen traía consigo.
Vivir la Jornada ConcienciaT ha significado una actualización de la trayectoria que me sitúa en contacto con otros recorridos, otros buscadores que a su manera y desde su expresión trabajan en la misma apuesta y dirección que yo misma tomé como destino… “La autoestima desde el enfoque vibracional holístico”… “Armonización a través del sonido de los cuencos”… “El arte como expresión de lo sagrado”… “La espiritualidad, la profundidad del ser humano y la felicidad como parte intrínseca del mismo”… “Los últimos obstáculos para alcanzar el mundo que soñamos”… “La Inteligencia Subyacente de la Naturaleza”… ¡Cuántos ecos y resonancias en este Encuentro! No me extraña que ya desde el comienzo de la mañana los signos empezaran a manifestarse.

En un descampado, que nunca miro pese a bordearlo siempre al salir de la urbanización en la que vivo, vi a primera hora de la mañana una maravilla de girasol entre el abandono, la maleza y un cartel que anuncia la venta del solar. Imagino otras miradas enfocadas sobre el mismo espacio y sé que cada cual vería algo distinto. El que busca hogar contemplará la posibilidad que le ofrece el cartel; el agricultor apreciará si el terreno es cultivable; el amante de los animales mirará a los gatitos que buscan su alimento; el ecologista verá los elementos reciclables esparcidos por doquier. Y lo que yo vi en esta mañana fue un girasol que le dio un sentido propio a esa imagen que a diario me era ajena.   Un hermoso girasol se hace visible en un contexto inesperado. Es fácil ver girasoles en grandes extensiones de terreno abonadas y preparadas para que el verano ofrezca una buena cosecha. Pero, por lo que sea, esta flor salio de su contexto de normalidad para ofrecerle una pincelada diferente a la tonalidad del lugar.

Las ponencias en la Sala de Actos Robert Brillas de Esplugues fueron tan interesantes como deliciosas las conversaciones y reconocimientos que se dieron en los descansos. Yo me sentía feliz con los “Girasoles al amanecer” expuestos a la entrada de la sala, hasta que Maribel, amiga del alma y coordinadora del evento, se acercó a preguntarme si quería intervenir en el cierre de la mañana. ¡Claro! ¡Unos cantos!
La improvisada intervención de diez minutos me hizo vivir un proceso vertiginoso que no sólo concentró y actualizó en la fuerza de un canto los tres años de presentaciones del libro, sino que expuso ante mí misma y ante el público a la primeriza niña asustada (que le tiembla el micrófono en la mano y se le rompen las palabras en la garganta) para que finalmente pudiera expresarse la niña-anciana. El canto hizo su trabajo de alineación energética, y hacia la mitad de la exposición el corazón había dejado de latir desorbitado. En el último minuto ya no queda miedo ni osadía en un pálpito que Es, late acompasado, siente, se expresa, mientras la anciana-niña le canta a la vida y a la Madre Tierra algo así como: «Amada Tonanzi, con todo mi amor, que nazca una flor en mi corazón»

¡¡¡Gracias, amig@s, por la transmisión de vuestras experiencias que hizo eco en la propia vivencia!!!

Desde otro lugar en mí

Hace cinco años, por estas mismas fechas, caminaba en solitario por Montserrat, con un diálogo interno, en el cual le pedía a la montaña que me mostrase un mapa, una mirada a vista de pájaro que me indicara el lugar donde había desembocado mi recorrido vital. Anduve un rato despreocupada ya de este asunto, hasta que de pronto se abrió el paisaje a través de un gran ventanal de piedra, una inmensa apertura que me permitió divisar el horizonte a lo lejos. Campos y campos vestidos con los colores de la tierra fértil y de la primavera. Miré luego hacia el fondo, bajo mis pies, cómo la densa vegetación apenas permitía que los rayos del sol se adentrasen en su espesura. Me giré alzando la cabeza y mi visión no pudo abarcar los límites de aquellas gigantescas piedras sosteniéndose en las alturas. ¡Bien! La montaña me respondía mostrándome el mapa que antes le había pedido. A modo de síntesis me estaba diciendo: «saliste de la espesura, tu visión es más amplia, pero te queda un largo recorrido para reconocerte en tus alturas»
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Hoy, después de cinco años, se me ofrece la ocasión de caminar en compañía, en muy buena compañía, por esas sendas recónditas de la montaña, que tiempo atrás no pudo alcanzar mi vista en toda su amplitud. Y sin que yo haga preguntas, porque todos los interrogantes se me fueron cayendo en el trayecto que me condujo a este día, se abre en el paisaje el mismo ventanal de piedra que antaño me respondiera. El vértigo ha sustituido hoy a la sensación de incertidumbre que sintiera ayer. ¡¡¡Cuánta dicha en estos parajes inexplorados que no puedo traducir en palabras!!!
Al compartir esta reflexión con mis compañeros de viaje, me pregunta Martí: ¿Quiere decir que ahora vives desde más arriba, Angela?… Y le respondo: “No, quiere decir que caminé en estos años y que mi perspectiva ha cambiado, pues miro el mismo paisaje desde otro lugar en mí…”

En la Ermita de Sant Dimas – Montserrat, donde pudimos apreciar de cerca la Escultura y sensibilidad de Martí Morro

¡¡¡Gracias, Lola, Martí, Angels, Antonio, Eli, Montse… por abrirle nuevas sendas a mi comprensión!!!

La Medicina de las Relaciones

Hay pueblos y culturas que han integrado la Medicina en sus vidas, no en forma de fármacos ni hospitales, sino en una manera de vivir que concibe cada acto, cada pensamiento, cada relación, en términos de Salud o Enfermedad. En términos de vibración energética. En términos de Alianzas con lo otro, con el otro… Pues dos cosas pueden suceder en el acto de relacionarse, no sólo a nivel personal sino a todos los niveles: que perpetuemos aquello que nos separa de otra entidad, ya sea un ser humano, un árbol, una cultura, un recuerdo del pasado, una creencia… o que se dé una conexión profunda que nos acerque al reconocimiento de lo otro en mí mismo…
El libro Girasoles al amanecer es el resultado del poder sanador de la Recapitulación, pero este trabajo no serviría de nada si sólo se quedara en las páginas o en el intelecto sin trascender a lo cotidiano. Y es que, en este día a día, me encuentro con relaciones que me ayudan a sanar el pasado y, en la misma medida en que se aclara lo de atrás, van llegando otras que me traen sublimes recuerdos del futuro. Un proceso que en la actualidad se va acelerando a través de incontables vías, técnicas y terapias que nos dan la llave necesaria para abrir la misma puerta “darse cuenta“… Particularmente he encontrado esa clave en la Gran Alianza, esto es, cultivo una buena relación con el Espíritu y la Madre Tierra a través de la Búsqueda de Visión, de las ceremonias de purificación, del rezo, del poder invocador de la palabra, del canto sagrado, del silencio… Ello no significa que pueda esquivar las pruebas que reafirman mi elección: Elijo el Amor, elijo la Paz, elijo el Entendimiento… Y es así, en cada prueba de paciencia, de humildad, de impecabilidad, de confianza –confiar en no saber, confiar en no poder- que voy sumando energía.
Y es que para Recordar el Ser que Somos se necesita energía. Fuerza que nos conduzca de nuevo a esos espacios anclados en la memoria de la sangre. Claridad para que esas imágenes que rechazamos, pero que nos habitan, dejen de ser sombras que pesan en alguna parte…

con la Asociación Cultural Sedona

¡¡¡Gracias, amig@s, por permitirme vivenciar la magia de las relaciones!!!