Un canto al Camino

Siempre asoman a mi pensamiento muchos recuerdos de aquellas etapas peregrinas que viví en el Camino de Santiago. Ahora me parece que han pasado vidas desde entonces, pero lo cierto es que lo auténtico de la vida siempre nos acompaña aunque cambien las geografías que nos circundan y los personajes que nos acompañan. El Camino sigue viviendo en mí, no ya como una senda horizontal (que también), sino como un eje vertical que se pierde en las profundidades del sentimiento y un vuelo en las alturas que traduce otros códigos de lenguaje. Así contado parece idílico, pero lo cierto es que en esta peregrinación interior me sigo encontrando con los mismos elementos de antaño. A veces me pierdo, a veces no tengo claras las señales, a veces el cansancio me detiene, a veces encuentro un rostro amigo y siento la alegría de compartir lo que sea que llevemos en nuestras particulares mochilas, el pan, el vino, la palabra que nos alienta a seguir dando pasos…
Sí, se puede decir que sigo haciendo Camino, esté donde esté, incluso cuando me hago hospitalera y recibo a otros peregrinos del alba que llegan a casa cansados y con las botas embadurnadas de barro. El Camino y la Hospitalidad se llevan en el corazón. Y buscadores hay por todos lados, también en las grandes ciudades. Entonces, si me abstraigo por un instante del escenario, sé que en cualquier momento se puede dar un encuentro de almas, y que cada día nos ofrece lo que necesitamos para seguir avanzando. Lo importante, así como he ido descubriendo, es no ponerle muchas condiciones a la vida. Cuando hay amor, ganas de compartir, entusiasmo, cualquier circunstancia es buena para expresarlo. Cuando estoy cansada, apática, huraña, le echo la culpa a las circunstancias, e incluso a veces las cambio, pero sólo para comprender que si no hubo transformación en mi actitud, en mi percepción, sigo andando con desgana aunque me pongan el cielo por debajo de los pies…

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Ancianos Hopi

Le has estado diciendo a la gente 
que ésta es la undécima hora.
¡Ahora debes volver y decirle a la gente
que ésta es la hora!
Y hay cosas que deben considerarse:
¿Dónde estás viviendo?
¿Qué estás haciendo?
¿Cuáles son sus relaciones?
¿Estás en la relación correcta?
¿Dónde está tu agua?
Conoce tu Jardín.
Es hora de hablar tu verdad.
Crea tu comunidad.
Sé bueno contigo mismo
y no busques fuera de ti un líder.
¡Éste podría ser un buen momento!
Hay un río que fluye muy rápido.
Es tan grande y rápido
que hay quienes tendrán miedo.
Sepan que el río tiene su destino.
Los ancianos dicen que debemos
soltarnos de la orilla,
empujarnos hacia el medio del río,
mantener los ojos abiertos,
y la cabeza por encima del agua.
Ver quién está allí con ustedes y celebrar.
En este momento no debemos tomarnos
nada personalmente,
mucho menos a nosotros mismos.
Porque en el momento en que lo hacemos,
nuestro crecimiento espiritual se detiene.
El tiempo del lobo solitario ha terminado.
¡Reúnanse!
Destierren la palabra lucha
de su actitud y su vocabulario.
Todo lo que hagamos ahora debe hacerse
de una manera sagrada y en celebración.
Nosotros somos aquellos a los
que hemos estado esperando.

Declaración de los Ancianos, Oraibi, Arizona, Nación Hopi

En AUM Festival de Sonido Sanador en Galicia

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Ser en la vida Romero

Ser en la vida romero,
romero sólo que cruza siempre por caminos nuevos.
Ser en la vida romero,
sin más oficio, sin otro nombre y sin pueblo.
Ser en la vida romero, romero…, sólo romero.
Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el cuerpo,
pasar por todo una vez, una vez sólo y ligero,
ligero, siempre ligero.

Que no se acostumbre el pie a pisar el mismo suelo,
ni el tablado de la farsa, ni la losa de los templos
para que nunca recemos
como el sacristán los rezos,
ni como el cómico viejo
digamos los versos.

… Sensibles a todo viento
y bajo todos los cielos,
poetas, nunca cantemos
la vida de un mismo pueblo
ni la flor de un solo huerto.
Que sean todos los pueblos
y todos los huertos nuestros.

Así, como en estos versos de León Felipe, he vuelto al Camino de Santiago después de hacer otros caminos en lo concreto de la vivencia y en lo abstracto de la página. Por eso de que no se acostumbre la mirada a perfilar el mismo paisaje, regreso como una niña con zapatos nuevos a los mismos lugares que curaron mis ampollas y hospedaron el cansancio peregrino. Con la mochila más ligera ahora. Con las preguntas de antaño transformadas hoy en canto.

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Los ojos del peregrino

Mi tiempo se acabó antes de lo previsto y no pude permitirme más días en el Camino. La realidad que dejé atrás se colocó, irremediablemente, delante de mí, sin ofrecerme opción alguna para evitarla. Pero no creas que la decepción hizo su asomo ante la idea de abandonar mi aventura casi a las puertas de superar el objetivo; llegar a pie hasta el final. ¡Qué importancia tenían unos kilómetros más o menos! Los pasos andados ya me enseñaron que proyectarse hacia delante no tiene tanto mérito, es una continua práctica de ejercicios que la propia existencia ya te hace desarrollar, constancia, resistencia, voluntad. Y, sin embargo, lo más arduo, es llegar al momento en que te encuentras ahora. En los breves instantes que lo conseguí, sentí que aquello debía ser lo que los místicos definen como cielo.

No pude resistir la tentación de subirme a un autobús que recorrió en pocas horas la misma distancia que mis pies hubiesen tardado unos días en andar, para regalarme, aunque solo fueran unos momentos, en esa ciudad que siempre estuvo ahí como destino final. ¡El gran trofeo a mi esfuerzo! No me dirigí hacia ella para recoger el premio, sentía que la experiencia ya me había condecorado por sí misma, el motivo fue más bien entregarlo como ofrenda. Y cuando crees que puedes ofrecer un trocito de ti a la vida, ésta te sorprende con todo un banquete de placeres desplegados para deleitarte.

La cara risueña de aquella que me regaló su libro. Los brazos abiertos hacia quienes me dieron un soplo de aliento. Palabras de agradecimiento al que curó mis heridas. Risas cómplices al rememorar momentos compartidos. Apretones para aquel que me animó con su estímulo. Despedidas que no llevaban el peso del adiós sino la dicha de habernos conocido. Aire festivo. Pieles curtidas por los elementos. ¡Y la luz! ¡Esa luz en los ojos del peregrino tan difícil encontrar en el ciudadano de a pie! …. // Extracto del libro Semillas de un Sueño

Celebración de la Semana del Libro en Castillo de Locubín / Primer encuentro de escritores andaluces

¡¡¡Gracias, Castillo de Locubín, por una página más en nuestra trayectoria literaria!!!

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Semillas de un Sueño

Autora: Angela Castillo // Género: Narrativa

Sinopsis: Los protagonistas de esta historia hacen un recorrido por el paraíso de la ilusión, en el Camino de Santiago, para desembocar en las tinieblas del desamor, cuando interfieren las desavenencias de sus circunstancias externas…

Semillas de un sueño que sutiles manos sueltan al azar, agarrándose a suelos áridos. Diminutos brotes de una flor que asoman tímidos al corazón y son aplastados por la realidad…

“¿Y qué es el amor, ese cielo que la saeta de Cupido nos deposita en el corazón o ese infiernos en el que agonizamos cuando la flecha está envenenada por el miedo…?”

* * *

semillas de un sueñoSemillas de un Sueño es una historia de amor y desamor, un intento de expresar y entender la escala emocional inherente a toda relación amorosa. Al escribir esta obra trascendí muchos planteamientos erróneos sobre mi visión del amor: el miedo a fundirse en el otro, la falta de compromiso, las expectativas, la rutina, la soledad, el sentimiento de abandono… Trabajar en esta obra supuso un cambio de dirección en mi búsqueda, un desviar la mirada hacia dentro; o, parafraseando una de sus páginas, se podría decir que lo viví como un dejarse caer hasta el fondo, sin oponer resistencia alguna. Y allí donde se pierden las largas extremidades de la dualidad, donde no existe lo profundo o lo elevado, lo bueno o malo, lo masculino o femenino, me encontré con lo que hay, o sea, nada. Nada que perder. Nada a lo que aferrarse, todo es un juego en el que la nada se distrae soñando el universo de las cosas…
En las páginas de Semillas de un sueño hay más ingenuidad que experiencia, más sinceridad que habilidad, más desnudez que documentación y más corazón que técnica. Sin embargo, esta obra fue un solo paso, quizá más importante por ser el primero, pero un solo paso no hace un camino…

Si deseas regalar o regalarte este libro en formato impreso, contacta con:   lamagiadelasrelaciones@gmail.com

También está disponible en formato digital en:  Bubok  y Amazon

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