El viaje de la pareja

Este fin de semana dimos algunos pasos en el viaje heroico de la pareja… Construimos una escalera ideal entre tod@s con peldaños de amor, comunicación,  complicidad, confianza, respeto, compromiso, atracción, vínculo, compatibilidad, intimidad, convivencia, fidelidad… y, una vez situados al nivel de nuestras realidades, la pregunta fue si el error (si es que lo hay) está en el compañero de viaje (la pareja elegida) o nos equivocamos al elegir la pared donde se apoya la escalera…

 

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Amor de espinas y de rosas

“Muéstrame las espinas
que yo miraré las rosas,
aún conservan su fragancia,
aún perdura su hermosura…
Ya sé, no hay rosas sin espinas,
mas ¡cómo duele!
tú ya sabes cómo,
un amor sin rosas…”

Amor por omisión, que se espanta ante la consistencia, que sólo vive en la fantasía, que sueña un boceto imaginario donde incorporar una realidad tangible pero ninguna se ajusta a él. Y quiebra, modifica, mutila lo auténtico porque su esquema es irrompible. Amor predestinado a morir en la realidad y, conocedor de ello, me la niega rotundamente.
Amor usurpador, que se proyecta hacia otra mente, la seduce, la posee, la conquista, y la transforma en su reflejo, para luego descubrir que no soporta mirarse en ese espejo ya que siempre huyó de su propia imagen, la misma que ha compuesto frente a sí. Amor de manos abiertas que dejan caer lo que sostienen para alcanzar lo que me es negado.
Amor invadido, que se estira y se encoge, se expande y se reduce, se agrega y se mutila, en su intento de encajar perfectamente en el molde de otra identidad, pagando un doble precio al conquistador: el del esfuerzo por amoldarse y el de la pérdida de la propia identidad. Amor que guarda celosamente lo que recibe, y me hace depender de ello porque soy incapaz de generarlo…
semillas de un sueño… Pero anoche el amor entró en mis sueños dejándome un boquete abierto al exterior, un nuevo punto de referencia hacia el que mirar. Y me salvó, porque había dejado de creer en la vida, en ti, en mí, y me levanto hoy con la esperanza y curiosidad necesarias para seguir buscando. Ahora sé que se puede abrir una grieta en el tejado y tocar una versión más elevada de lo que somos, de lo que sentimos, de lo que vemos en otros, de lo que pude percibir. Mas no podemos sentarnos tranquilamente a mirar el techo, hemos de arañarlo, romperlo, traspasarlo, si queremos acceder a ese anhelado mundo que nos está esperando…

Extracto del libro Semillas de un Sueño

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Si quieres cambiar el mundo, ama a un hombre

Mujer…
Si quieres cambiar el mundo, ama a un hombre,
realmente ámalo.

Ama al hombre cuya alma llame a la tuya con claridad,
al hombre que te ve,
al que tiene suficiente coraje como para mostrar su miedo.
Acepta su mano y guíala suavemente hacia el fondo de tu corazón,
donde él pueda sentir tu calidez y descansar
y quemar su pesada carga en tu fuego.
Míralo a los ojos y encuentra a sus padres y abuelos,
y esas guerras donde sus espíritus lucharon
en tierras lejanas, en tiempos remotos.
Encuentra sus dolores y peleas y culpas,
sin juicio, y déjalo todo ir, suéltalo.
Siente su carga ancestral.
Lo que busca es un refugio seguro en ti.
Déjalo derretirse en su firme mirada,
sabiendo que no necesitas despejar esa furia,
porque tienes útero, una puerta profunda y dulce
para lavar y renovar las viejas heridas.

Si quieres cambiar el mundo, ama a un hombre,
realmente ámalo.
Siéntate delante de él en la plena majestuosidad
de tu feminidad, en el aliento de tu vulnerabilidad,
en el juego de tu infantil inocencia,
en las profundidades de tu muerte,
e invítalo a florecer, suavemente entregada.
Y permite que su poder masculino de un paso hacia ti
para nadar juntos en el útero de la tierra
en silencioso saber.
Y, cuando se retire,
porque lo hará escapando asustado a su cueva,
reúne a tus abuelas en torno a ti, envueltas en sabiduría,
y escucha sus tiernos susurros,
calmando tu asustado corazón infantil.
Invitándote a la quietud.
Y espera pacientemente su retorno.
Siéntate y canta junto a su puerta
una canción de remembranza,
de que puede calmarse una vez más.

Si quieres cambiar el mundo, ama un hombre,
realmente ámalo.
No engañes a su pequeño niño con astucias
y artimañas y seducción y fórmulas mágicas,
sólo para dejarlo atrapado en una red destructiva de caos.
Eso no es femenino, es venganza.
Es el veneno del linaje corrupto,
del abuso de las eras,
de la violación de nuestro mundo…
Eso no le da poder a la mujer,
sino que la reduce mientras lo castra y nos mata a todos.
Y si su madre no lo pudo sostener,
muéstrale una verdadera mujer y ahora dale sostén
y guíalo con tu gracia y profundidad,
ardiendo en el centro mismo de la Tierra.
No lo castigues por sus heridas
que no responden a tus necesidades o criterios.
Llora dulces ríos por él
y lleva toda esa sangre de regreso a casa.

Si quieres cambiar el mundo, ama a un hombre,
realmente ámalo.
Ámalo hasta desnudarte y sentirte libre.
Ámalo hasta abrir tu cuerpo y espíritu
al ciclo de nacimiento y muerte.
Y agradécele la oportunidad mientras danzáis juntos
a través de los vientos y bosques silenciosos.
Sé tan valiente como para ser frágil
y déjalo beber de los suaves
y embriagadores pétalos de tu ser…
Déjale saber que puede sostenerte, pararse y protegerte.
Déjate caer en sus brazos, confiando que puede tomarte,
aún si te han dejado caer miles de veces antes.
Enséñale a rendirse, rindiéndote.
Y únete al dulce vacío del corazón del mundo.

Si quieres cambiar el mundo, ama a un hombre,
realmente ámalo.
Anímalo, nútrelo, permítele, escúchalo,
dale sostén, dale sanación
y tú a cambio serás nutrida, sostenida y protegida.
Sé brazos fuertes y pensamientos claros y flechas apuntadas,
porque él puede, si lo dejas,
ser todo lo que sueñas.

Si quieres amar a un hombre, ámate a ti misma.
Ama a tu padre, a tu hermano, a tu hijo, a tu ex pareja.
Ama desde el niño a quien has besado
por primera vez hasta el último por quien has llorado.
Agradece los regalos de tu camino,
hasta éste que tienes frente a ti ahora,
y encuentra en él la semilla
de todo lo que es nuevo y solar.
Una semilla que juntos podéis plantar
y nutrir en el cultivo de un nuevo mundo.

Lauren Wilce

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Amor desnudo

… Las relaciones van pasando por nuestra vida, disolviéndose en el olvido para permitirnos el presente, como si las capas del tiempo no tuvieran preferencias y tratasen a todos por igual. El tiempo, sin embargo, no puede enterrar la esencia de lo vivido. No tiene fuerza suficiente para ocultar las huellas que quedaron marcadas en nuestro ser. Quien amó, nunca olvida que amó. Tal vez olvide a quién, pero en sí permanecerá para siempre, como una huella imborrable en su historia, ese sentir que le transformó en una persona mejor.
En alguna ocasión me pregunté si realmente amé, y todas mis relaciones desfilaron por la pasarela de la memoria, vistiéndose con mis miedos, dudas, desaciertos y una amplia gama de sensaciones. Quizá lo mágico de cada relación es que nos ayuda a madurar y convivir con nuestras propias emociones, para, finalmente, dejarnos frente a la verdad del amor. Amor desnudo y tan completo al mismo tiempo. Amor sin justificaciones, ni disculpas, ni condiciones. Amor sin miedo ni atrevimiento…
Extracto del libro Girasoles al amanecer

En Espai per el Despertar – Hospitalet

¡¡¡Gracias, amigas, por esa receptividad que permitió escribir otra página en el aire!!!

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Enamorada del Amor

He descubierto, amig@s, que todo cuanto amamos en los demás lo activamos en nosotros mismos. Y, como ejemplo de esto que os cuento, os diré que una vez me enamoré de un artista. ¡Sí! Puedo asegurar que su canto me encantó entonces, y todavía hoy, aunque sigo desafinando, noto algo así como si todo mi discurso quisiera cantar, hacer música, declamar los rumores de siempre al son de un latido que los renueve…
En otra ocasión, amig@s, me enamoré de un elfo… ¡Sí! ¡Así como lo cuento! Y he visto cómo ha ido tomando realidad en mi vida un ser volátil, algo así como una nube liviana que no pretende cargar con el peso del mundo, sino ser lo que es, una simple nube. No siempre está ahí ni siempre estoy yo en las nubes ¡claro que no!. La solidez de la mirada realista no puede soportar la levedad del ser, acaso porque esa ligereza viene a recordarme cuántas cargas innecesarias portan mis ojos.
Pero el quid del asunto es que ahora, en estos tiempos, ando enamorada del Amor… ¡Sí, así como lo digo! No tiene nombre ni rostro este nuevo romance, lo único que sé es que en cualquier forma o lugar se me esconde. Y, lo genuino en este juego de desvelarle en cada enfoque, es que voy descubriendo cómo se me aclara la mirada, a la vez que se caen, una tras de otra, las vendas de mis ojos…

LOS OJOS DE LA NOCHE en el Centro Cívico de Montcada i Reixac – Barcelona

¡¡¡Gracias, ABI (Asociación Benéfico Instructiva) por propiciar el Reencuentro!!!

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