Al borde de las ramas

El instante en que una mirada se hace visión puede durar un segundo, una vida o una eternidad, ya que no es el tiempo el que lo mide sino la intención sostenida. ¿Durante cuánto tiempo puedes atisbar el mundo sin una idea preconcebida, sin emociones que te alteren, sin un motivo, sin respuestas, sin nada a lo que agarrarte? Y sin embargo, es en el borde de ese precipicio, entre las estructuras consolidadas y el abismo del vacío, donde nace la mirada, tu mirada. Es al borde de las ramas del gran árbol de la vida –allá donde las hojas tiemblan entre dos elementos, tierra y aire– donde se gesta el fruto que completa un ciclo existencial…

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El viaje de la Conciencia

La conciencia hace un viaje en el tren de la vida. Asoman paisajes a las ventanas de la percepción. A veces pasas por un túnel y nada se ve. Pero el tren sigue avanzando. A veces viajas de día, inmerso en las imágenes del exterior o hablando con las personas que comparten tu vagón. A veces viajas de noche y se apagan los paisajes que antes reclamaran tu atención. Entonces cierras los ojos a lo externo y otro mundo se despliega en tu visión interna. Un mundo que obedece a otras leyes, cuyo fundamento no es la solidez de la materia ni la veracidad de tus creencias. Un mundo que sostienes en tu sentir.

En la superficie del sentimiento, las emociones configuran imágenes. Si tienes miedos, los ojos del miedo recrean la escena donde contemplarse. Si tienes anhelos, tus aspiraciones fijan la mirada en eso que falta. Si tienes preguntas, interpretas las respuestas con la circunstancia que te estás viviendo. Y cuando no ves la respuesta, las cosas pierden su sentido. Pero el sentido de las cosas es que cada interpretación que haces tiene su razón de ser en cada circunstancia que le da vida. En la superficie del sentir todo es cambiante, por eso, después, con el tiempo, vuelves a pasar por los mismos paisajes y miran en ti otros ojos, desde más altura, o confundidos quizá porque el cristal de tus percepciones quedó empañado a fuerza de decepciones.

¿Quién mira detrás del cristal?
¿Quién interpreta el viaje?
Todo cambia y siempre eres tú. Tú quien miras y tú quien interpretas. Y por amor a la vida, eres en eso que ves, y eres en eso que interpretas.

La interpretación más completa es la del Amor, la de la Paz. Pero no el amor de ¡ay, cuánto te necesito! Y tampoco la paz de “con esto no puedo y ahí se queda y sigo adelante.” Porque, cuando miras con amor, no hay dejadez, ni abandono ni ansiedad ni condiciones. Todo está unido en la paz, por eso no hay contra qué chocarse. El pensamiento y el sentimiento se convierten en Visión. Lo ves todo de una vez. Sientes que sabes sin saber cómo lo sabes. Es el conocimiento hecho luz. Y, sin embargo, la claridad te dice en este momento que, mientras tu tren llega a su destino, los pensamientos e interpretaciones tienen su razón de ser, igual que las nubes. Aunque el pensar no sea el Conocimiento, igual que las nubes no son el cielo.

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El “Sí” que me sostiene

Entrevista en la 10ª Puerta con Santi Guerrero
Ciencia y Espíritu Televisión
¿Cuál es el “Sí” que me sostiene cuando todas mis creencias se han derrumbado?

PRESENTACIÓN: Hace una década que inicié el camino de búsqueda y autoconocimiento proyectando mis preguntas esenciales hacia lo horizontal: viajes, talleres, libros, conferencias… hasta que finalmente tomé consciencia de la verticalidad del Ser. En este recorrido que hace la “gran pregunta” en su búsqueda de un sentido más amplio y profundo, he vivido la quietud en el silencio de la meditación, y he danzado con el poder del canto sagrado, de la palabra hecha entendimiento, de la imagen que se hace poema. Y también me he rendido ante el Gran Misterio, aprendiendo de los incontables mundos que coexisten en el espacio que abarca una mirada. Aprendiéndome en ellos…

¡Mi agradecimiento al espacio de Ciencia y Espíritu Televisión y a la invitación de Santi Guerrero!

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Perspectivas

Los pasos andados logran su razón de ser cuando volvemos la mirada hacia atrás, apreciando cómo las huellas de cada pisada delinean el camino que nos situó en el presente. Por eso es necesaria la perspectiva que nos ofrece el tiempo y la distancia, porque nos permite entender el significado de cada vivencia al ubicarla en el lugar que le corresponde dentro de una trayectoria, ya sea personal o conjunta; y por eso ha sido escribiendo esta historia cuando finalmente he comprendido la cantidad de cambios, aperturas, engranajes y desapegos provocados en mi ser: entendimientos imposibles de apreciar en su totalidad mientras vivía la experiencia aquí narrada.

Hay procesos de nuestra realidad que acontecen lineal o cíclicamente, pero también hay un trasfondo inconsciente que experimentamos a trozos cual piezas de un puzzle vividas desordenadamente: pedazos de existencia a los que no le encontramos el sentido hasta que ocupan su espacio en la imagen completa. Y lo cierto es que no existe un contenedor universal donde expulsar esas vivencias inútiles, o los pasos equivocados, ni tampoco aquellas incongruencias que desmoronan nuestras estructuras mentales. Todo acaba siendo materia reciclable en el arte de vivir, y ello sucede cuando el entendimiento asume su labor de transformación. La luz de la consciencia penetra cada percepción, cada recuerdo, cada circunstancia, y lo hace libre de enjuiciamientos, con la determinación de encontrarle sentido a todo aquello que ocupa un espacio y, por lo tanto, pesa en alguna parte…
Extractos del libro Girasoles al amanecer

Girasoles al Amanecer en Centro Koruma – Barcelona

¡¡¡Gracias, amigas, por esos renglones que palpitaron en la página del corazón!!! 

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Los Ojos de la Noche

 

No le digas al día lo que te ha contado la noche,
pues podría el sol ponerse a ensoñar…

El reloj de la infancia se transforma en un círculo de piedras donde una mujer pasa la noche haciendo su Búsqueda de Visión, invocando la sabiduría ancestral de las Doce Ancianas. La voz de la Luna Llena se convierte en el hilo mágico que va conduciendo a la buscadora, desde la medianoche hasta el amanecer, en un viaje donde la sustancia de los sueños y el tejido de la recapitulación configuran el trenzado de luces y sombras, convertido en la claridad de un nuevo canto.

Mirar con los ojos de la noche es Recordar la mirada de la piedra, del aire, del fuego, del agua. Es abrir la visión a la unidad indisoluble del Amor que abarca un solo instante todas las miradas y todos los momentos en los cuales has amado…

Un nuevo amanecer nos aguarda en la fina luz que rompe la noche. Echemos ya a andar la mirada sobre el campo de flores nuevas que están naciendo en nuestro corazón. Llenemos cada momento de hálito renovado y sintamos lo infinito de cada instante, entregados a la paz que se siente en cada entrega…

Si deseas regalar o regalarte este libro en formato impreso, contacta con:   lamagiadelasrelaciones@gmail.com

 También está disponible en formato digital en:            
 Bubok  y Amazon

  

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