Girasoles al Amanecer

(…) De estas últimas personas trata la historia que se abre ante ti. Gentes que despertaron la consciencia de sí mismas y, al mirar el mundo con nuevos ojos, no hallaron en su entorno un reflejo con el que identificarse. En la soledad de una búsqueda incógnita enfocaron sus vidas hacia la naturaleza, vislumbrando en la perfección de la Madre Tierra un lenguaje de conexión que les enseñó cómo forjar su existencia con la misma armonía, belleza y fuerza que desprende la Pachamama.

Corazones que empezaron a palpitar a un ritmo diferente y, desafiando cualquier tipo de estructura, apostaron por un camino que resonase con sus propios latidos. Una senda abierta a la alianza que cada relación aporta al proceso de avanzar, cultivando el entendimiento implícito en las relaciones con la naturaleza, con el trabajo, con los elementos, con el mundo invisible, con los compañeros de viaje, en definitiva con uno mismo.

Tenaces guerreros que bordaron en su bandera el escudo del universo y cabalgaron en la confianza hacia la conquista de aquellos horizontes visualizados en sus sueños. Luchadores en una batalla contra la inconsciencia que fundieron sus pensamientos con un fuego inflamado de otras verdades. Danzantes de la vida que arquearon las cuerdas de sus gargantas afinando cantos, lanzando rezos como certeras flechas dirigidas al corazón del Gran Espíritu.

Girasoles decaídos tras una larga noche de sombras oscuras, que despertaron una mañana abriendo sus pétalos a la luz del amanecer, elevaron sus corazones hacia el cielo y no necesitaron más motivo para colmar el nuevo día que girar en dirección al sol…

Extracto del libro Girasoles al Amanecer

Libertad, sintonía con lo real

Me da por meditar con la libertad, en estos meses en los que se va estrechando cada vez más el cerco de libertad de elegir, cuando la incertidumbre ocupa el espacio de la libre elección de aquello que era posible vivirse. Pensar en el término libertad no ensancha ningún límite, pero me da por pensar en ello, aunque sólo sea por sentirme yo, mismamente, libre por dentro.

Libertad es una de las palabras más mencionadas de mi diccionario personal. Pensando ahora con esta palabra, y con otras también primordiales que fueron marcando mis señas de identidad, veo que las palabras, al igual que las herramientas, se usan y se desgastan con su propio uso.

Las palabras fueron partes de un trayecto vital. Han sido instrumentos para hacer un camino personal y, en este transcurso, si es que nos lo hemos vivido, llegamos a una percepción que ya no necesita esos moldes de palabras, o también se podría decir que pasamos de ser usuarios, repetidores y difundidores de palabras, a ser creadores de nuestras propias palabras.

Sigo usando las palabras para tomar consciencia de tanta perplejidad en los asuntos de la vida. Pero sé que las palabras renuevan sus significados cuando vienen con la corriente vital de cuanto está sucediendo, ni antes ni después. Cuando es, si es, la armonía es completa, total, entre la vivencia y las palabras que toman nota de la vivencia.

Libertad es una de esas palabras que siempre se escapa, en la vivencia, del diccionario de las definiciones.

La libertad en su sentido esencial, definible en sensaciones o definible en experiencias, sale del diccionario de las palabras, se escapa del discurso abstracto de cualquier interpretación o ideal o ilusión sobre la realidad de sentirnos libres.

Pude leer “libertad” en los libros que sostuve en mis manos de niña y que teóricamente debían ampliar mi horizonte de visión, mi curiosidad por conocer, comprender, saber del mundo en el que habito y de mí misma, de mi verdadera naturaleza (al menos teóricamente). Pude también leer “libertad” en aquellos libros de más adulta que sostuve en mis manos afanadas en la faena; esos libros que ningún ministerio eligió para mi desarrollo, y que tal vez ellos mismos me eligieron para comunicarme tantas definiciones posibles e imposibles de la libertad, invitándome siempre a pensar de lleno en cómo hacer un camino de sentirme libre. Pude emocionarme al leer y escuchar “libertad” en poetas que entregaron el alma en sus poemas como única arma ante el atropello opresor de toda dictadura.

Echando la mirada hacia atrás, no sé cuándo pude ver los ojos de la libertad, desde el intelecto, por primera vez. Pero la vivencia de la libertad (o de la falta de ella), no me era desconocida. No necesitaba que vinieran los libros a hablarme de la libertad. Yo sabía, aunque no supiera definirla, por experiencia directa, qué es y qué no es la libertad.

Y ¿qué es y qué no es la libertad?

Como palabra, como forma y significado, la libertad es una invención puramente humana. La civilización expone su doctrina y su didáctica de qué es y qué no es la libertad, y la presenta como un cuento infantil contado para mentes que nunca deben crecer y convertirse en librepensadores, en seres completos, conscientes, con capacidad de tomar sus propias decisiones de vida.

Pero la libertad es un fenómeno real, de la realidad, de cuánto de reales somos. Antes de que viniese nuestra ciencia y verbalizase o escribiera esta palabra y sus significados, la libertad ya existía.

Veo a la libertad como puedo ver la evidencia del día que es día o de la noche que es noche. La evidencia de que la salud es salud y la enfermedad es enfermedad. Evidencias que las personas vamos viviendo.

La evidencia de la libertad es anterior a lo que escriba cualquier científico, cualquier filósofo, cualquier legislador. Es la evidencia de la libertad que se visibiliza cuando las miradas están receptivas y despejadas de obstáculos para ver esa libertad. Si la mirada se limita, también queda limitado el marco y el contenido del paisaje. Una libertad con ribetes, bordes, fronteras, es como una libertad para ser colgada de un cuadro, recordada como algo que fue una vez y que dejó de ser para convertirse en algo decorativo.

La libertad es evidencia. Es la evidencia de un universo infinitamente infinito, en el cual experimentamos nuestra indivisa individualidad; nuestra libertad compartida con el aire, el agua, la tierra, el fuego, los vegetales, los animales, los demás seres que componen nuestra humanidad. Un universo de espacio y de tiempo incógnitos sosteniendo a universos nacientes que van haciéndose experiencia y conocimiento, paso a paso, en cada camino particular e intransferible.

Es la evidencia de la libertad que se respira en todo aquello que es real, auténticamente libre. La libertad de las células. La libertad de la sangre, la libertad de los latidos del corazón, la libertad de todos los maravillosos fenómenos que se desarrollan en el transcurso de la vida, desde aquellos que se producen en nosotros mismos, en el interior de nuestros cuerpos, como de aquellos que se producen en grandes espacios: las mareas, los vientos, las fases de la luna o las auroras boreales.

La libertad es. No necesita de significados, doctrinas, leyes ni estatutos. ¿Y su razón de ser o no ser? Allá cada cual con sus adhesiones y rechazos. Yo sé que las mejores cosas que me han sucedido en la vida acontecieron libremente, sin un porqué establecido. Reconozco entonces que, por mucho empeño que ponga en comprender el sentido de cuanto sucede en estos tiempos, el universo, de tan amplia magnitud y libertad, va haciendo también su propio camino, libremente. Y nada ni nadie está fuera de esa Magnitud, ni siquiera quienes se creen con poder de modificar a su antojo las leyes de la Naturaleza.

Si la libertad es real, ha de ser un estado de sintonía con todo cuanto es real y no un producto de las interpretaciones y artificios de mentes manipuladoras que crean realidades artificiales.

En estos tiempos en los cuales suena tanto el término confinamiento, me da por meditar con la libertad; me siento libre por dentro cuando estoy en sintonía con lo real.

Inteligencia Sensitiva

Creo que fue el filósofo Wittgenstein quien dijo que los límites de nuestra realidad son los límites de nuestro lenguaje.

Quizás al intentar comprender mis sentimientos les doy más realidad y extensión de la que éstos merecen. Acaso todo sea tan simple como dejarse sentir lo que sea que en cada momento siento y no atrapar ninguna sensación dentro del contorno de las palabras, ni siquiera dentro de los marcos de la memoria. Tan simple todo como dejarle su curso a las aguas emocionales, y su paradigma a las ideas, y su campo de experiencia a las circunstancias.

Sin embargo, la Gran Inteligencia ha querido que los elementos se mezclen y se necesiten, que las aguas fluyan ligeras por una cuenca sólida, que la tierra sea fértil gracias a la lluvia, que el soplo del aire avive un fuego… que las personas nos retroalimentemos sin anegarnos ni devorarnos…

“Los límites de la realidad son los límites del lenguaje”, dice alguien; pero ahora ya no veo límites, sino Inteligencia Sensitiva entre esa mirada que define y esa realidad que se lo vive…

Ser o no ser

Y he aquí la cuestión:
el conflicto con lo otro, con el otro, con la otredad, es una lucha contra el inconsciente.
Lo que es consciente se debate con las reacciones inconscientes.
Y, aun así, la consciencia de ser se fortalece en su afirmación frente a la inconsciencia de cuanto no es.
Soy la paz que se afirma en la reyerta…
Soy más fuerte cuando comprendo cuánto desgasta el enfado con la otredad que me confronta.
Ya no puedo enfadarme con el inconsciente que nos zarandea en su pendularidad reactiva, ni tengo conflicto con quienes me obligan a elegir desde el otro extremo del ser.
Caos que afirma la creación… Dejadez que afirma el propósito… Lamentación que afirma el agradecimiento… Olvido que afirma la atención… Despecho que afirma la voluntad de amar pese a todo…

Faros en la noche

Gran parte de mis lecturas y meditaciones han venido a dedicarse al Conocimiento de un mundo interior en constante cambio y siempre desconocido.

Siempre descubro teorías nuevas, abriéndose paso en las incertidumbres de la consciencia, al modo de farolillos que alumbran en la noche.

Pero acaso mis ojos, desacostumbrados a ver en la oscuridad, tan sólo hayan conseguido tantear en las penumbras qué es una piedra y qué es una senda que conduce a alguna parte desde la cual pueda percibirse, no sólo la consistencia de la realidad y sus aristas, sino también el firmamento que me rodea y a través del cual, como espectadora activa, se renueva mi asombro ante la grandeza de cuanto existe…

Al borde de las ramas

El instante en que una mirada se hace visión puede durar un segundo, una vida o una eternidad, ya que no es el tiempo el que lo mide sino la intención sostenida. ¿Durante cuánto tiempo puedes atisbar el mundo sin una idea preconcebida, sin emociones que te alteren, sin un motivo, sin respuestas, sin nada a lo que agarrarte? Y sin embargo, es en el borde de ese precipicio, entre las estructuras consolidadas y el abismo del vacío, donde nace la mirada, tu mirada. Es al borde de las ramas del gran árbol de la vida –allá donde las hojas tiemblan entre dos elementos, tierra y aire– donde se gesta el fruto que completa un ciclo existencial…

El viaje de la Conciencia

La conciencia hace un viaje en el tren de la vida. Asoman paisajes a las ventanas de la percepción. A veces pasas por un túnel y nada se ve. Pero el tren sigue avanzando. A veces viajas de día, inmerso en las imágenes del exterior o hablando con las personas que comparten tu vagón. A veces viajas de noche y se apagan los paisajes que antes reclamaran tu atención. Entonces cierras los ojos a lo externo y otro mundo se despliega en tu visión interna. Un mundo que obedece a otras leyes, cuyo fundamento no es la solidez de la materia ni la veracidad de tus creencias. Un mundo que sostienes en tu sentir.

En la superficie del sentimiento, las emociones configuran imágenes. Si tienes miedos, los ojos del miedo recrean la escena donde contemplarse. Si tienes anhelos, tus aspiraciones fijan la mirada en eso que falta. Si tienes preguntas, interpretas las respuestas con la circunstancia que te estás viviendo. Y cuando no ves la respuesta, las cosas pierden su sentido. Pero el sentido de las cosas es que cada interpretación que haces tiene su razón de ser en cada circunstancia que le da vida. En la superficie del sentir todo es cambiante, por eso, después, con el tiempo, vuelves a pasar por los mismos paisajes y miran en ti otros ojos, desde más altura, o confundidos quizá porque el cristal de tus percepciones quedó empañado a fuerza de decepciones.

¿Quién mira detrás del cristal?
¿Quién interpreta el viaje?
Todo cambia y siempre eres tú. Tú quien miras y tú quien interpretas. Y por amor a la vida, eres en eso que ves, y eres en eso que interpretas.

La interpretación más completa es la del Amor, la de la Paz. Pero no el amor de ¡ay, cuánto te necesito! Y tampoco la paz de «con esto no puedo y ahí se queda y sigo adelante.» Porque, cuando miras con amor, no hay dejadez, ni abandono ni ansiedad ni condiciones. Todo está unido en la paz, por eso no hay contra qué chocarse. El pensamiento y el sentimiento se convierten en Visión. Lo ves todo de una vez. Sientes que sabes sin saber cómo lo sabes. Es el conocimiento hecho luz. Y, sin embargo, la claridad te dice en este momento que, mientras tu tren llega a su destino, los pensamientos e interpretaciones tienen su razón de ser, igual que las nubes. Aunque el pensar no sea el Conocimiento, igual que las nubes no son el cielo.

El «Sí» que me sostiene

Entrevista en la 10ª Puerta con Santi Guerrero
Ciencia y Espíritu Televisión
¿Cuál es el «Sí» que me sostiene cuando todas mis creencias se han derrumbado?

PRESENTACIÓN: Hace una década que inicié el camino de búsqueda y autoconocimiento proyectando mis preguntas esenciales hacia lo horizontal: viajes, talleres, libros, conferencias… hasta que finalmente tomé consciencia de la verticalidad del Ser. En este recorrido que hace la “gran pregunta” en su búsqueda de un sentido más amplio y profundo, he vivido la quietud en el silencio de la meditación, y he danzado con el poder del canto sagrado, de la palabra hecha entendimiento, de la imagen que se hace poema. Y también me he rendido ante el Gran Misterio, aprendiendo de los incontables mundos que coexisten en el espacio que abarca una mirada. Aprendiéndome en ellos…

¡Mi agradecimiento al espacio de Ciencia y Espíritu Televisión y a la invitación de Santi Guerrero!

Perspectivas

Los pasos andados logran su razón de ser cuando volvemos la mirada hacia atrás, apreciando cómo las huellas de cada pisada delinean el camino que nos situó en el presente. Por eso es necesaria la perspectiva que nos ofrece el tiempo y la distancia, porque nos permite entender el significado de cada vivencia al ubicarla en el lugar que le corresponde dentro de una trayectoria, ya sea personal o conjunta; y por eso ha sido escribiendo esta historia cuando finalmente he comprendido la cantidad de cambios, aperturas, engranajes y desapegos provocados en mi ser: entendimientos imposibles de apreciar en su totalidad mientras vivía la experiencia aquí narrada.

Hay procesos de nuestra realidad que acontecen lineal o cíclicamente, pero también hay un trasfondo inconsciente que experimentamos a trozos cual piezas de un puzzle vividas desordenadamente: pedazos de existencia a los que no le encontramos el sentido hasta que ocupan su espacio en la imagen completa. Y lo cierto es que no existe un contenedor universal donde expulsar esas vivencias inútiles, o los pasos equivocados, ni tampoco aquellas incongruencias que desmoronan nuestras estructuras mentales. Todo acaba siendo materia reciclable en el arte de vivir, y ello sucede cuando el entendimiento asume su labor de transformación. La luz de la consciencia penetra cada percepción, cada recuerdo, cada circunstancia, y lo hace libre de enjuiciamientos, con la determinación de encontrarle sentido a todo aquello que ocupa un espacio y, por lo tanto, pesa en alguna parte…
Extractos del libro Girasoles al amanecer

Girasoles al Amanecer en Centro Koruma – Barcelona

¡¡¡Gracias, amigas, por esos renglones que palpitaron en la página del corazón!!! 

Los Ojos de la Noche

 

No le digas al día lo que te ha contado la noche,
pues podría el sol ponerse a ensoñar…

El reloj de la infancia se transforma en un círculo de piedras donde una mujer pasa la noche haciendo su Búsqueda de Visión, invocando la sabiduría ancestral de las Doce Ancianas. La voz de la Luna Llena se convierte en el hilo mágico que va conduciendo a la buscadora, desde la medianoche hasta el amanecer, en un viaje donde la sustancia de los sueños y el tejido de la recapitulación configuran el trenzado de luces y sombras, convertido en la claridad de un nuevo canto.

Mirar con los ojos de la noche es Recordar la mirada de la piedra, del aire, del fuego, del agua. Es abrir la visión a la unidad indisoluble del Amor que abarca un solo instante todas las miradas y todos los momentos en los cuales has amado…

Un nuevo amanecer nos aguarda en la fina luz que rompe la noche. Echemos ya a andar la mirada sobre el campo de flores nuevas que están naciendo en nuestro corazón. Llenemos cada momento de hálito renovado y sintamos lo infinito de cada instante, entregados a la paz que se siente en cada entrega…

Si deseas regalar o regalarte este libro en formato impreso, contacta con:   lamagiadelasrelaciones@gmail.com

 También está disponible en formato digital en:            
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Girasoles al amanecer

La historia desplegada en estas páginas se desarrolla en una Comunidad del Valle Sagrado de Perú. Sus protagonistas son Buscadores de diferentes países que unen sus vidas para crecer juntos, acogiendo las costumbres y el conocimiento de una cultura ancestral. Aunque el escenario y los personajes descritos propicien la narrativa sobre los misterios de una Tradición milenaria, el desarrollo de la obra profundiza más en las relaciones a todos los niveles: con la naturaleza, con los elementos, con el trabajo, con el mundo invisible, con los compañeros de viaje; en definitiva, con uno mismo. Es la historia de una comunidad de Hombres y Mujeres Medicina que eligen el camino de la sanación, mostrando con sus vidas cómo enfrentar la existencia de una forma más sencilla, honesta y fuerte…

“Girasoles decaídos tras una larga noche de sombras oscuras, que despertaron una mañana abriendo sus pétalos a la luz del amanecer, elevaron sus corazones hacia el cielo y no necesitaron más motivo, para colmar el nuevo día, que girar en dirección al sol…”

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También está disponible en formato digital en: Bubok  y Amazon

          

Somos flechas lanzadas por la vida, en cada elección marcamos nuestra proyección, nuestro destino, todas las elecciones que hice convergieron en este lugar, en este camino…

Y es cierto que elecciones muy importantes hube de hacer antes de viajar a Perú. Cualquiera podría pensar que cruzar el océano, hoy en día, no tiene nada de extraordinario: muchas personas pueden aprovechar el mes de vacaciones en conocer otros países, más o menos exóticos. En mi caso, sin embargo, fue una cuestión de conseguir más tiempo del que se requiere para hacer turismo. Desde siempre, más que la figura del turista, me interesó la del peregrino, o viajero que se busca a sí mismo en otras culturas o formas de entender la vida. Hay viajes y viajes, pero los más auténticos, pienso yo, son aquellos que nos devuelven a casa como seres diferentes y más acordes con nuestra verdadera naturaleza.

… Sin embargo, lo más extraordinario de esta experiencia es que podría haber sucedido, y puede suceder, en cualquier lugar del mundo. Lo más sorprendente es que las voces que suenan en estas páginas podrían ser, en esencia, las de cualquier persona que se baja un rato del mundo con el propósito de descubrir quién vive bajo los ropajes diseñados por su tradición, cultura o circunstancias vitales…

Abismos

Se abre un abismo inescrutable ante el ser humano que vive y se manifiesta a través de las palabras -para quien los límites del lenguaje delimitan las fronteras de su realidad-, cuando se queda sin palabras para definir esos espacios indeterminados que ninguna frase puede precisar. Y, sin embargo, es en esos espacios sin forma ni concreción donde se arraigan las construcciones mentales que a su vez van perpetuándose en los trazados que pisan nuestros pies, laboran nuestras manos o perciben nuestros sentidos.
Mas, ¿qué quedaría de nosotros si de pronto se nos cayesen todas las palabras que nos definen, si se derrumbasen de golpe todas las interpretaciones mentales que tomaron cuerpo en lo concreto?
Queda el caos, la crisis dificultosa ante un paradigma que se desmorona, pero intacto queda también ese lugar innominado, cuya materia no es palpable ni pensable, donde se enraíza la consciencia de seguir viviendo a pesar de las pequeñas muertes inherentes a todo ciclo existencial… Queda el ser enmudecido en el silencio inquebrantable, así como la oportunidad de renacer bajo los escombros que cada derrumbe deja a su paso, sintiendo cómo el latido imparable de la vida renueva tus fuerzas, tu visión y tu canto…

Girasoles al Amanecer en Planeta Azul / Córdoba

¡¡¡Gracias, amig@s, por el espacio y la oportunidad que han inspirado a escribir en el aire otra página más!!!

El Tao de la Física

Subir al Pico de Bermejo ha sido todo un regalo en este domingo otoñal. Se entiende lo que digo si uno lleva cuatro días leyendo a Fritjof Capra: partículas, átomos, cuantos, física… Las neuronas hacen su escalada en el proceso de seguir al autor, pero vivírsela con toda la física del cuerpo, sin abstracciones, ha sido una experiencia indescriptible.
El Tao de la física. Retomo la lectura en el final de un capítulo acerca de los descubrimientos recientes de la física cuántica y los planteamientos sostenidos por los místicos orientales durante miles de años. El científico que observa las partículas atómicas en sofisticados aparatos de medición y el místico que practica técnicas de meditación para traspasar toda concepción adherida a la mente humana concluyen en el mismo punto aun habiendo recorrido diferentes vías. Esto es, la unidad indivisible que subyace en todas las formas y manifestaciones.
Ambas vías, la física atómica moderna y la tradición oriental, ofrecen la misma visión de la realidad última como un complicado tejido, o telaraña, de relaciones entre las diversas partes de un todo unificado. Relaciones que se alternan o se superponen y se  combinan determinando así la textura de la totalidad…

Mi tendencia natural hacia la meditación me ha acercado desde siempre al mundo de los místicos huyendo de las abstracciones científicas. Desde hace años busco a través del acallamiento de la mente el trasfondo que da forma, sostiene y une hasta las contradicciones más evidentes. Sin embargo, he de reconocer que Capra ha conseguido atraparme en su exposición sobre los avances de la física subatómica. Al principio, me he visto como la observadora de esas partículas que constituyen el átomo. He vivido el proceso de identificación en sus probabilidades de existir o sus tendencias a ocurrir. Según los resultados de tales experimentos de medición, estas partículas no son nada si no es a través de su relación con el resto de componentes del microuniverso que las sostiene, y lo más curioso de todo es que el observador se incluye como un elemento más del proceso. Los científicos empiezan a cambiar la idea de observador por el de participe. En palabras de Heisenberg: “Lo que nosotros (los físicos) observamos no es la naturaleza misma, sino la naturaleza expuesta a nuestro método de interrogación…
Luego, a medida que avanzo en la lectura, me he convertido en la misma partícula. Me he separado del todo que me constituye para medirme y descubrirme en mi individualidad, para finalmente comprender que no soy nada por mí misma, sino que son mis relaciones con el espacio-tiempo-cultura-personas-límites– las que dejan una huella en la trama del tejido… Y así es cómo viene esta lectura a confirmarme que el día de hoy no hubiera sido posible sin todas las relaciones e interacciones que lo han hecho posible.

Subida al Pico Bermejo -Priego de Córdoba // Encuentro organizado por Subbética Natural

¡¡¡Gracias, amig@, por este día tan genial cresteando entre cimas!!!

La mirada del observador

Seres hermosos, corazones vivos, cantos que aunaban nuestros latidos, palabras que rodeaban nuestra mente e iban directamente a nuestro corazón, revisión de nuestro pasado, de nuestra historia, frescos aromas, alegría, ganas de compartir, luz, flores, colores, poemas, recuerdos, libros: Girasoles al Amanecer, gratitud, y la Naturaleza haciéndose presente…     Mónica Damboriano, Rincón de Luz 

Rincones de luz o espacios oscuros…  ¿Qué es la conciencia? Me preguntaba alguien hace unos días. La luz que alumbra los espacios inconclusos de la mente dándoles resolución por el simple hecho de alumbrarlos, respondí yo así como quien tiene la idea muy clara. Pero el planteamiento seguía zumbando en mi cabeza invitándome a darle más hondura a la respuesta, en definitiva a que actualizase la noción de conciencia en mí.
Vino una imagen de oriente para ayudarme en el desarrollo. Una pantalla. Un observador sentado en la butaca. Un foco detrás del observador.  La película vital pasa a través de la pantalla atrapando al observador en la trama. Hasta aquí todo bien, disfrutemos de la película que hemos elegido y por la que hemos pagado con nuestra energía, esto es, con nuestra atención. Mas puede suceder, y de hecho sucede, que al cristal del foco se le antepongan algunos moscardones que se proyectan como sombras inexplicables en la pantalla. El observador reacciona ante lo que ve delante suyo. Se asusta ante el sinsentido, bloquea la imagen sin resolverla o entra en conflicto con lo que ve, aunque todo esté sucediendo en el nivel de su enfoque. ¿Es oscura la conciencia de este observador? No. Su foco sigue manteniendo la misma luz, sólo que a ésta se le anteponen diversos clichés que van configurando las imágenes de ahí enfrente…

La luz me ciega. La oscuridad no me deja ver. Es en la unión entre luz y oscuridad que surge la claridad.
Quien vive en la claridad ha aceptado luz y oscuridad como las dos caras de una misma moneda. No vive empeñado en cambiar el mundo desde la pantalla sino en mantener la transparencia de su enfoque, pese a las motas de polvo que de continuo se acumulan en la superficie de una mirada. Quien mira desde la claridad ve desde el discernimiento, desde ese “darse cuenta” que relampaguea en la saturación de patrones contrapuestos, de interpretaciones diversas que visten y revisten la inabarcable diversidad de la vida.  Y quien siente la claridad no se dedica ya a trazar fronteras entre luz y oscuridad, entre el bien y el mal. Le es inherente al sentimiento claro sentirse lo más cercano posible al Foco del Gran Director que está proyectando su renovada creatividad e infinito Amor en la Gran Pantalla del Mundo.

GIRASOLES AL AMANECER en TU RINCÓN DE LUZ – Hospitalet de Llobregat-Barcelona

¡¡¡Gracias, amig@s, por ponerle vuestro mirar más bonito a este compartir!!!

Proyecto Ecoaldea

… Conozco a personas que no remarcan lo que ya está definido ni andan entre la muchedumbre de caminos trazados. Me refiero a esos buscadores que se aventuran en lo incierto robándole nuevas sendas a la vida y a los que, quizá por esto mismo, no les queda más remedio que conquistar a la confianza como el más audaz de los aliados… Gentes que despertaron la consciencia de sí mismas y, al mirar el mundo con nuevos ojos, no hallaron en su entorno un reflejo con el que identificarse. En la soledad de una búsqueda incógnita enfocaron sus vidas hacia la Naturaleza, vislumbrando en la perfección de la Madre Tierra un lenguaje de conexión que les enseñó cómo forjar su existencia con la misma armonía, belleza y fuerza que desprende la Pachamama.
Corazones que empezaron a palpitar a un ritmo diferente y, desafiando cualquier tipo de estructura, apostaron por un camino que resonase con sus propios latidos. Una senda abierta a la alianza que cada relación aporta al proceso de avanzar, cultivando el entendimiento implícito en las relaciones con la naturaleza, con el trabajo, con los elementos, con el mundo invisible, con los compañeros de viaje, en definitiva, con uno mismo.
Tenaces guerreros que bordaron en su bandera el escudo del universo y cabalgaron en la confianza hacia la conquista de aquellos horizontes visualizados en sus sueños. Luchadores en una batalla contra la inconsciencia que fundieron sus pensamientos con un fuego inflamado de otras verdades. Danzantes de la vida que arquearon las cuerdas de sus gargantas afinando cantos, lanzando rezos como certeras flechas dirigidas al corazón del Gran Espíritu.
Girasoles decaídos tras una larga noche de sombras oscuras, que despertaron una mañana abriendo sus pétalos a la luz del amanecer, elevaron sus corazones hacia el cielo y no necesitaron más motivo para colmar el nuevo día que girar en dirección al sol…

Extracto del libro «Girasoles al amanecer» 

Proyecto Ecoaldea en Olocau – Valencia

¡¡¡Ánimo amig@s, que ese proyecto de vida vaya tomando forma, fuerza y realidad!!!

La Medicina de las Relaciones

Hay pueblos y culturas que han integrado la Medicina en sus vidas, no en forma de fármacos ni hospitales, sino en una manera de vivir que concibe cada acto, cada pensamiento, cada relación, en términos de Salud o Enfermedad. En términos de vibración energética. En términos de Alianzas con lo otro, con el otro… Pues dos cosas pueden suceder en el acto de relacionarse, no sólo a nivel personal sino a todos los niveles: que perpetuemos aquello que nos separa de otra entidad, ya sea un ser humano, un árbol, una cultura, un recuerdo del pasado, una creencia… o que se dé una conexión profunda que nos acerque al reconocimiento de lo otro en mí mismo…
El libro Girasoles al amanecer es el resultado del poder sanador de la Recapitulación, pero este trabajo no serviría de nada si sólo se quedara en las páginas o en el intelecto sin trascender a lo cotidiano. Y es que, en este día a día, me encuentro con relaciones que me ayudan a sanar el pasado y, en la misma medida en que se aclara lo de atrás, van llegando otras que me traen sublimes recuerdos del futuro. Un proceso que en la actualidad se va acelerando a través de incontables vías, técnicas y terapias que nos dan la llave necesaria para abrir la misma puerta “darse cuenta“… Particularmente he encontrado esa clave en la Gran Alianza, esto es, cultivo una buena relación con el Espíritu y la Madre Tierra a través de la Búsqueda de Visión, de las ceremonias de purificación, del rezo, del poder invocador de la palabra, del canto sagrado, del silencio… Ello no significa que pueda esquivar las pruebas que reafirman mi elección: Elijo el Amor, elijo la Paz, elijo el Entendimiento… Y es así, en cada prueba de paciencia, de humildad, de impecabilidad, de confianza –confiar en no saber, confiar en no poder- que voy sumando energía.
Y es que para Recordar el Ser que Somos se necesita energía. Fuerza que nos conduzca de nuevo a esos espacios anclados en la memoria de la sangre. Claridad para que esas imágenes que rechazamos, pero que nos habitan, dejen de ser sombras que pesan en alguna parte…

con la Asociación Cultural Sedona

¡¡¡Gracias, amig@s, por permitirme vivenciar la magia de las relaciones!!!

El latido de la vida

Expansión y contracción en el latido de la vida… Se extiende la experiencia en lo horizontal como esos matorrales sin altura ni hondura en las raíces, que saturan el espacio nutriéndose de los sustratos de la tierra… Se concentra la conciencia en lo vertical cual si fuera un brote que, no hallando lugar o sustancia para expandirse, crece hacia dentro, hacia lo profundo, aun sin darse cuenta de que un árbol se está alzando en el anverso de su recorrido…
La capacidad de expandirme traza la curva de retorno y obedezco al movimiento de contracción. Regreso al punto de partida desandando mis pasos, aunque ya no soy la misma que dejó las pisadas. Lo que viví inconscientemente se me manifiesta ahora como una oportunidad de tomar consciencia, de entender profundamente.
Acepto porque entiendo… Sí, todo es perfecto ante esa Inteligencia que no contempla desechos, que no permite cabos sueltos en el tejido de la creación. Así lo veo y así me comprometo a resolver la maraña que me toca, desenredando los hilachos que quedaron difusos en el tejido de mi vida. Borda el amor donde punteó el olvido. Pisa la presencia donde anduve ausente. Exclama el ¡Sí! donde la negación se vivió a través mío…
Y sé que es aquí, en este anclaje con el perenne latido del corazón, donde nace la fuerza que me expandirá en un nuevo recorrido, en una nueva expresión…

Girasoles al amanecer en Bamboo Zen – Sant Boi de Llobregat – Barcelona

¡¡¡Gracias, Familia de Bamboo Zen, por tanto amor con que me acogéis una y otra vez!!!

Saltos de consciencia

A lo largo de una vida pasas por etapas en las que la búsqueda y su interrogante no  hallan un espacio por donde colarse dentro de los parámetros en los que se desenvuelve tu existencia. En esos tramos no hay preguntas que hacerse porque estás comprometido en responder a las constantes exigencias que impone el cuerpo y su sustento, la mente y el desarrollo de sus facultades, o el afecto y su gama de relaciones emocionales –amor de padres, de hijos, de amantes, de amigos… amor por lo que haces–. ¿Quién tiene tiempo de indagar más allá de este marco que ya de por sí está repleto de contrastes? Casi nadie le da cabida al Interrogante a no ser que la Búsqueda misma le seduzca en algún tramo del camino. A no ser que el lienzo sobre el que pintas tus días tenga fisuras y por ahí se pierdan tus fuerzas, cayendo irremediablemente en tus abismos con un “porqué” en la garganta; o que ya nazcas con la duda incrustada en la frente y tu destino sea el de esos peregrinos de la noche oscura que caminan en dirección hacia el alba.
Sea como fuere, hay un denominador común entre las personas que somos vividas por el arquetipo de la Búsqueda: por mucha información que acumulemos, o muchos caminos que andemos, ya esté claro el día o sea noche cerrada, lo cierto es que siempre se antepone una distancia entre nosotros y los tesoros que esconde el horizonte hacia el que dirigimos nuestra mirada; no importa cuán lejos has llegado en tu viaje de conocimiento, pues lo que buscas se aleja a la misma velocidad que avanzas. Y no importa cuánto tardes en rendirte a la evidencia de que lo que la Búsqueda te está exigiendo es un salto confiado más que un paso metódico y complaciente… Pero ese salto requiere la energía que fuiste dejando a tu espalda en cada negación que no pudiste o no quisiste o no supiste transformar en un sí-mismo.
Es llegado a este punto que el buscador desanda sus pisadas y va reinventando el pasado a fuerza de sanar fisuras… Algo mágico le sucede en este recorrido, pues, al desapegarse de la búsqueda, encuentra un horizonte sobre cada paso, una claridad en cada paisaje que recordaba sombrío, una fuerza en cada herida sanada. Y es así cómo, sin darse cuenta, sin ya pretenderlo, ha dado un salto sobre sí mismo…

En el Centro María Zambrano de Granada

¡¡¡Gracias, amig@s, por participar de una nueva página en los girasoles!!!

Huellas imborrables

… Las relaciones van pasando por nuestra vida, disolviéndose en el olvido para permitirnos el presente, como si las capas del tiempo no tuvieran preferencias y tratasen a todos por igual. El tiempo, sin embargo, no puede enterrar la esencia de lo vivido. No tiene fuerza suficiente para ocultar las huellas que quedaron marcadas en nuestro ser. Quien amó, nunca olvida que amó. Tal vez olvide a quién, pero en sí permanecerá para siempre, como una huella imborrable en su historia, ese sentir que le transformó en una persona mejor.
En alguna ocasión me pregunté si realmente amé, y todas mis relaciones desfilaron por la pasarela de la memoria, vistiéndose con mis miedos, dudas, desaciertos y una amplia gama de sensaciones. Quizá lo mágico de cada relación es que nos ayuda a madurar y convivir con nuestras propias emociones, para, finalmente, dejarnos frente a la verdad del amor. Amor desnudo y tan completo al mismo tiempo. Amor sin justificaciones, ni disculpas, ni condiciones. Amor sin miedo ni atrevimiento.
Seguro es que olvidamos. Con certeza que también nos olvidarán. Pero cómo arrancar de nuestro ser el hecho de haber amado aunque sólo haya sido por un momento. Acaso ese instante fugaz e imparable sea el único paso importante en nuestra evolución. Quizá al permitirnos la fusión con algo más allá de nosotros mismos le damos significado al motivo de nacer. Toda una vida para un instante. Días, años, sucesos, movimientos, tareas, y, al final, quizá sólo viniéramos a por momentos de comunión, y tal vez sea lo único que nos llevemos. Fusión que no es una idea ni un recuerdo, sino algo real que, por haber sido vivido en un presente real, nos sacó del mismo tiempo, de las mismas palabras, traspasando incluso la consciencia. Algo que siempre estuvo ahí incluso antes de la misma consciencia de haber existido…

Extracto del libro «Girasoles al amanecer«

GIRASOLES AL AMANECER en la Inauguración del Centro Saltamartins – Taradell – Barcelona

¡¡¡Enhorabuena, amig@s de Saltamartins, por el espacio y la magia de ese compartir en armonía!!!

Manifiesta tu Sol

De nuevo nos encontramos en la Montaña de Montserrat, esta vez para darle la bienvenida a NarSham que ha cruzado el océano para activar el Despertar del Ra-haraktys en España.
A pesar del  sol resplandeciente que nos regaló el día, acabamos en el recoveco más sombrío de los múltiples espacios soleados que hubieran acogido nuestro canto. Y es que nos vivimos pruebas a muchos más niveles de lo que a simple vista pudiera parecernos. El difícil acceso a la montaña que desajustó el tiempo acordado y desencadenó la impaciencia en unos y el estrés en otros. El frío en el lugar de acampada tampoco ayudó a cambiar el ánimo, pero a esas horas y después de tantos inconvenientes, preferimos, antes que desandar nuestros pasos, asentarnos en esa cueva que nos protegía del aire. Y, aunque todos acudimos al encuentro con ganas de tomar conciencia, de aprender, lo cierto es que el hambre del estómago superó al del alma.
Tengo que agradecer a NarSham que alineara el desorden energético aportando el gesto que nos acerca a la delicadeza del mundo sutil, pidiendo el permiso a los guardianes del lugar, abriendo el espacio a lo sagrado, bendiciendo los alimentos… y caldeando nuestros corazones con sus palabras.
Trato ahora de hacer una lectura de los signos, de los acontecimientos que se fueron manifestando a lo largo del encuentro. La Montaña, la Vida. Un lado soleado y el otro sombrío. Caminamos buscando el sol con la oscuridad pegada a nuestras espaldas. Así se manifiesta también la fauna y crecen las plantas. Pero a veces la vida, que es la gran maestra, nos pone delante la sombra como una larga vereda en la que no hay marcha hacia atrás. Entonces sólo nos queda girarnos hacia el sol que nos habita, esa conciencia que no depende del tiempo, ni del lugar, ni de las circunstancias, sino de una apertura total, de la confianza absoluta de que todo cuanto sucede en este momento es un pasaje más que me está mostrando quién soy por detrás de lo que creo ser. Y que es curiosamente en ese darme cuenta cuando cambia el entorno y se despliega un paisaje más soleado…

Encuentro con NarSham en Montserrat – Barcelona / Manifiesta tu sol, manifiesta tu poder en Unidad

¡¡¡Gracias, NarSham, por manifestar tu Sol en Unidad, a pesar de todo!!!