Elegir sin rechazar

El amor, el verdadero Amor, pone siempre la gran prueba de amar aquello que no aceptas por no comprenderlo; conduce siempre a la fusión, a la totalidad. Y cómo podemos ser totales si no aceptamos cosas nuestras o de los demás…

La clave del asunto está en afirmar tu senda en la constante encrucijada de caminos sin que esto suponga un rechazo de las otras direcciones. Soltar es elegir sin rechazar, puesto que de lo contrario vas cargando en tu pensamiento, en tus emociones, en tu particular mochila, el peso de lo que quieres dejar atrás…

La puerta del Amor

El amor es un fuego que se nos regala.
Lo agradeces con creces cuando has caminado con frío, con barro, con la ropa empapada por la lluvia del último invierno.
Es un regalo ver una chimenea humeante y resplandor de llamas en la ventana de una casa.
Y es un reclamo cuando llamas a la puerta, pidiendo calor de hogar, calor de compañía, alivio de poder al fin descansar.

Hay muchas formas de llamar a la puerta de un corazón, de un hogar.
A veces la aldaba suena a «¡mira lo que te traigo!»; y en ocasiones repica un «¿qué tienes para mí?»
El amor siempre abre en silencio, toma lo que traes y entrega lo que necesitas.

Hay quienes no llaman a ninguna puerta.
O quien lo hace sólo después de la misma batalla, quizá tras haberte perdido en la propia tozudez, acaso por el agotamiento de hacerle un pulso a la vida y demostrar que tú puedes, por ti mismamente, que tú puedes con todo, con todo lo que te echen o te eches encima.
Entonces sí llamas, justo cuando descubres que ese “todo” es ilimitado, y tus fuerzas no lo son.

Hay muchos motivos para llamar a la puerta del amor.
No te abrumes si es por cansancio o derrota, porque es el Amor quien sale a recibirte.
Puede que al principio no le veas, que solo busques la lumbre encendida y a ese calor te entregues, porque tu alma siente frío.
Pero la noche es larga y siempre llega el momento en que deshaces tu equipaje y vistes al amor con tus ropajes.

El amor es una gran compañía.
Sonríe siempre en tu corazón.
No lo tomes a mal si se pone lo que traes y te regala lo que necesitas.

Primer amor

Un día me puse a recapitular sobre el primer recuerdo del sentimiento de amor que podía rescatar al tejido memorial, así que fui tirando del hilo hasta encontrar esa primera impronta grabada en mi alma. Sucedió cuando tenía unos tres años y jugaba con otras niñas del barrio. A eso del anochecer vi asomar a mi padre por la esquina de nuestra calle, así que eché a correr cuesta abajo a buscarle, y entonces él me aupó en sus hombros hasta llegar a casa. En ese tramo quedó grabada para siempre la sensación de avanzar hacia el amor y sentirme aupada por la dicha del encuentro, segura en los hombros del mundo.
A veces, todavía hoy, puedo sentir la alegría de una niña que corre a recibirle calle adentro, y sucede siempre que asoma cada primer amor por las esquinas del tiempo…

Tan cierto como el amor

Todas las letras responden a un único lenguaje, el lenguaje del amor, cuando es el amor quien dicta las palabras.
Pero, el amor, más que las palabras, es la vivencia que llevamos dentro impulsando con fuerza inagotable por convertirse en otra primera vez que rompe moldes caducados, a plenitud de presente, sin necesidad de congeladores mentales.
Es la fuerza natural del amor que navega sin hundirse por los confines de otra persona que no sea una misma, siempre “auto-misma” dentro de la misma canción: “yo-mi-me-conmigo”. Es probar ese salto del uno al dos, tan corto y pequeño como parece, pero que sigue siendo un gran salto, acaso tan grande como el que nos hizo saltar del cero al uno, de la nada a la vida.
Un poco que pone la propia naturaleza en vivir la experiencia y otro poco que pone la fuerza del amor. Se aúnan ambas fuerzas y dan como resultado un “en amor darse”, un poco más y un poco mejor cada día. Un poco más hacia fuera de los escondrijos y los rinconcillos reservados para amar, desnudos cada vez más de los eufemismos de no querernos ver como somos en realidad.
El amor, todos queremos el amor. Todos vamos detrás del amor, como vamos detrás de la felicidad, buscando la línea de autobús o la línea ferroviaria y los horarios del amor y de la felicidad. Y ya de paso, el éxito, la aceptación, la abundancia… Queremos el todo completo porque, vivido por partes, pareciera que nos cayésemos por los huecos de lo que falta.
Por eso el amor es un extenderse hacia delante y es un adentrarse hacia la raíz de nuestras motivaciones. Y es un cultivar la paz como trasfondo que sostiene nuestros extravíos y caídas, como sustancia que llena el vacío. Algo tan simple (y tan complicado) como estar en armonía con el momento y entorno que nos toca vivir, sin abrir nuevas fisuras porque nuestros semejantes están de acuerdo con lo que su momento les pide que vivan.
El amor, tan verdadero como el aire, tan cierto como la luz de la noche y la del día…

Corazón eterno

El corazón humano nace inmenso
porque recuerda el amor
de la eternidad,
pero a fuerza de existir
se va haciendo pequeño
e impermeable a la Esencia;
acaso por eso se rompe
en pedazos a fuerza de amar,
para no olvidarse que es eterno…