Silencio gestador

Queridos Corazones: ¡Agradezco infinitamente la cercanía de vuestro latido! Despierta un rumor entrañable en conexiones dormidas… Ya sabéis que amo tanto el Silencio como la Palabra… Deciros al respecto que, en los últimos meses, he acordado una distancia necesaria con las palabras (o éstas la han resuelto conmigo). Pero lo cierto es que en estos tiempos toca y me toca el silencio. Un silencio gestador que re-compone en su matriz gestadora… Es también el silencio de una realidad plena de sencillez que no se deja conquistar con palabras ni abstracciones. Una realidad que abrazo y me abraza en el relieve, textura y consistencia de las cosas… en su verdad silenciosa…
Os Abrazo desde un rincón del Silencio, hasta que la Palabra diga de pronunciarse…

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Silencio

Recuerdo en una de las presentaciones que hice del libro Girasoles al amanecer cómo se me quebró la voz antes de pronunciar un discurso previamente preparado. Casi tartamudeando, dije que así estaba bien, pues sólo cuando las palabras marchitas se rompen en la garganta pueden dejar espacio a la fragancia de una Voz desconocida hasta entonces. Una voz que viene a decir aquello que nunca nombraste.
Otras veces la voz se quiebra cansada de repetir un argumento sublime que a veces no es capaz de hacer pacífica tu existencia. Entonces comprendes que hay que callar y escuchar otras voces que, desde más adentro, te dicen lo que NO ES.
Un extraño silencio acontece en tu garganta y en tu mente, donde ya no hay quejas ni exaltaciones. Sólo un callarse y que tu mudez esté a la altura del Silencio. Y si después brota una palabra, que ésta vibre en la hondura de la Voz.
Sólo queda fortalecerse para que un día –hoy, mañana, siempre-, tus relaciones estén a la altura de ese Amor que con tanto énfasis declamas…

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El silencio como respuesta

Empezaba a echar en falta una retroalimentación, una simple línea que me indicase a modo de termómetro la temperatura de este último trabajo, Los Ojos de la Noche. He sentido en estas semanas un silencio tupido, ya que los ejemplares distribuidos dan opción a un comentario al menos, ¡pero no! Silencio, silencio, silencio… Y yo no he preguntado porque preguntar es forzar la respuesta que no está madura para aflorar, o porque sencillamente no hay respuestas ante un círculo que se cierra en sí mismo…

Ayer os lo comentaba en Centre Onna, ¿verdad, amig@s? Quizá me he atrevido demasiado en esta obra, quizá antes de traspasar los límites de un paradigma hay que hallar y mostrar la capacidad de expresión propia dentro del marco definido por la realidad objetiva…

Pienso ahora que quizá el silencio como respuesta sea el territorio donde yo misma haya de decidir sobre esta lectura. Y es que, realmente, he descubierto en mí todas las respuestas que el mundo me pueda ofrecer. Todas las miradas de todos los lectores están incrustadas en mis ojos y puedo leer a través del mismo arquetipo del Lector. Yo misma, desde mi propia fe o desde mi propia incertidumbre, colmo el silencio de lecturas plenas, indiferentes o confusas…

Y así, con estas reflexiones, llegó una maravillosa Respuesta, la primera que rompe el silencio.  Y, ¡claro! ¡quién se resiste al elogio! Pero he de ser objetiva, leer entrelineas. Es el Amor hacia la Palabra el que le da vida al verbo. Y es la Mirada del Amor, la que alumbra lo esencial en cada lectura, sin pararse a dilucidar sobre los matojos o ramas secas que puedan asomar entre un párrafo y otro, sino prendiéndole fuego a lo que sobra, y otorgándole calor y luz a una imagen que se amplía…

Más allá del elogio en esta Respuesta, puedo leer entrelineas el apoyo incondicional, el intento que ponen las palabras de hacer volar lo que todavía no ha desplegado sus alas. El aliento de una mirada de amor que impulsa a una visión contenida en su crisálida a percibirse desde la extensión, expansión y ampliación…

Los ojos de la noche en CENTRE ONNA

¡¡¡Gracias, Isabel, Vanesa, Purificación, Laura, Pedro, por el regalo del Re-encuentro!!!

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Los Ojos de la Noche

 

No le digas al día lo que te ha contado la noche,
pues podría el sol ponerse a ensoñar…

El reloj de la infancia se transforma en un círculo de piedras donde una mujer pasa la noche haciendo su Búsqueda de Visión, invocando la sabiduría ancestral de las Doce Ancianas. La voz de la Luna Llena se convierte en el hilo mágico que va conduciendo a la buscadora, desde la medianoche hasta el amanecer, en un viaje donde la sustancia de los sueños y el tejido de la recapitulación configuran el trenzado de luces y sombras, convertido en la claridad de un nuevo canto.

Mirar con los ojos de la noche es Recordar la mirada de la piedra, del aire, del fuego, del agua. Es abrir la visión a la unidad indisoluble del Amor que abarca un solo instante todas las miradas y todos los momentos en los cuales has amado…

Un nuevo amanecer nos aguarda en la fina luz que rompe la noche. Echemos ya a andar la mirada sobre el campo de flores nuevas que están naciendo en nuestro corazón. Llenemos cada momento de hálito renovado y sintamos lo infinito de cada instante, entregados a la paz que se siente en cada entrega…

Si deseas regalar o regalarte este libro en formato impreso, contacta con:   lamagiadelasrelaciones@gmail.com

 También está disponible en formato digital en:            
 Bubok  y Amazon

  

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Girasoles al amanecer

La historia desplegada en estas páginas se desarrolla en una Comunidad del Valle Sagrado de Perú. Sus protagonistas son Buscadores de diferentes países que unen sus vidas para crecer juntos, acogiendo las costumbres y el conocimiento de una cultura ancestral. Aunque el escenario y los personajes descritos propicien la narrativa sobre los misterios de una Tradición milenaria, el desarrollo de la obra profundiza más en las relaciones a todos los niveles: con la naturaleza, con los elementos, con el trabajo, con el mundo invisible, con los compañeros de viaje; en definitiva, con uno mismo. Es la historia de una comunidad de Hombres y Mujeres Medicina que eligen el camino de la sanación, mostrando con sus vidas cómo enfrentar la existencia de una forma más sencilla, honesta y fuerte…

“Girasoles decaídos tras una larga noche de sombras oscuras, que despertaron una mañana abriendo sus pétalos a la luz del amanecer, elevaron sus corazones hacia el cielo y no necesitaron más motivo, para colmar el nuevo día, que girar en dirección al sol…”

Si deseas regalar o regalarte este libro en formato impreso, contacta con: lamagiadelasrelaciones@gmail.com

También está disponible en formato digital en: Bubok  y Amazon

          

Somos flechas lanzadas por la vida, en cada elección marcamos nuestra proyección, nuestro destino, todas las elecciones que hice convergieron en este lugar, en este camino…

Y es cierto que elecciones muy importantes hube de hacer antes de viajar a Perú. Cualquiera podría pensar que cruzar el océano, hoy en día, no tiene nada de extraordinario: muchas personas pueden aprovechar el mes de vacaciones en conocer otros países, más o menos exóticos. En mi caso, sin embargo, fue una cuestión de conseguir más tiempo del que se requiere para hacer turismo. Desde siempre, más que la figura del turista, me interesó la del peregrino, o viajero que se busca a sí mismo en otras culturas o formas de entender la vida. Hay viajes y viajes, pero los más auténticos, pienso yo, son aquellos que nos devuelven a casa como seres diferentes y más acordes con nuestra verdadera naturaleza.

… Sin embargo, lo más extraordinario de esta experiencia es que podría haber sucedido, y puede suceder, en cualquier lugar del mundo. Lo más sorprendente es que las voces que suenan en estas páginas podrían ser, en esencia, las de cualquier persona que se baja un rato del mundo con el propósito de descubrir quién vive bajo los ropajes diseñados por su tradición, cultura o circunstancias vitales…

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