De llaves y de claves

Estuve revisando el libro Semillas de un Sueño, antes de subirlo a la plataforma digital de Bubok… Y es curioso cómo vuelvo a vivir algunos párrafos, aunque de otra manera. Y me parece mágico que, haciendo las correcciones sobre la pantalla del ordenador, también fui haciéndolas en mi página interna actual, ésa donde los hechos ponen de manifiesto que “no me sirven las llaves de ayer para abrir la puerta de hoy.”

No hay puertas que cruzar ante una mirada que viaja a cielo abierto y ve la luz antes de que sus rayos toquen la faz de los días, los relieves de lo concreto, traspasando después las madrigueras psíquicas donde a veces se quedan atrapadas las alegrías.

Sin llaves ni puertas, respiro la esperanza que me regala la levedad del vuelo, y se renueva en mí la confianza de que todo está bien y estará mejor, si cabe la mejoría…

Tiempos sin tiempo

El tiempo es elástico y a veces se sale por las esquinas del reloj y del calendario.
Existen horas en las que se crece de golpe, como si incontables minutos palpitasen en el tic-tac de un segundo.
Son esos pequeños instantes que abarcan una inmensidad; minúsculos momentos, eternos y pasajeros, en un visto y no visto que te envuelve completamente sin dejarse atrapar.
Existen días en los que se crece rápido, que maduran los frutos en un abrir y cerrar de ojos, como si la lluvia cantase una canción que sólo escucha el sol en tu corazón, y al son de sus notas bailaran las estaciones vividas con tiempos inéditos que aún no han nacido…

Caminos…

El plano, el método, el mapa vital….
Hay un camino horizontal, un recorrido que obedece a las leyes de la materia, a las leyes de la razón que ordena y se ordena dentro del mundo que conocen nuestros sentidos.
Hay un camino vertical que se está haciendo a cada momento con una sustancia intangible, que es la sustancia con la que se tejen los sueños.
Y hay un camino que ya no es camino, ni trazado, que ya es un vuelo abierto, libre, y que conocen muy bien quienes viajan por el Ahora sin plano ni método ni mapa…

Pasar página

En cada “PASAR PÁGINA”, hay una comprensión que siempre estuvo latente y se revela a través de la experiencia.

Y es que lo que necesito, anhelo, busco…, ya está escrito y contemplado, ya ES en esencia, aunque va tomando la forma de la lectura que hago de los hechos; siendo así que no puedo leer la magia del cuento con las lentes del desencanto, ni ver la abundancia con los ojos de la carencia, ni sentir la total magnitud del amor si voy restándole por aquí y por allá con las tijeras del condicionante.

¡Cómo danzar con la vida si no escucho su música entrelíneas, entre tantas contradicciones que cantan su verdad dentro y fuera de mi cabeza!…

Y, aun así, pese a tantos imposibles, incluso sin haber entendido el “por qué” ni el “para qué” de algunos párrafos vividos, PUEDO DEMORARME EN LA MISMA PÁGINA re-leyendo los signos en un mismo nivel de rechazo o de comprensión, y PUEDO PASAR PÁGINA, agradecida, ahora sí, por el presente (regalo) inscrito desde siempre en cada vivencia que se reviste de memoria o de proyección…

Las cosas cambian

Cambian las cosas en la medida en que cambia el lugar desde donde las percibo.
Cuando miro y siento la vida a través de un cristal sombrío, las cosas me parecen sombras. E incluso parece que la sombra y la oscuridad quieren eternizarse en esa percepción, que nunca llegarán esos cambios que darán luz a lo que hoy es una sombra cristalizada en la mirada.
Por el contrario, cuando siento las fuerzas del corazón, me refiero a esas fuerzas que nacen de adentro y encuentran a su paso millones de motivos para vivir, aunque ninguno prima sobre otro, pues todos son importantes y todos tienen pleno significado; cuando percibo desde esa vitalidad, siento la luz y veo que alrededor las cosas adquieren infinitas tonalidades, como si el impulso interno estuviera plenamente armonizado con la respuesta del exterior. Entonces ya no lo pienso y, sin embargo, noto que las cosas van, y van a otro color.
En fin, yo tan sólo digo que las cosas están cambiando por detrás de cada mirada cristalizada. Y me afirmo en esta percepción: las cosas siempre cambian. Y la naturaleza de las cosas vivas es cambiar siempre a mejor…