Náufragos del viento

La vida no es una tómbola, pero a veces se presenta como algo parecido a una tómbola, donde lo aleatorio, la suerte, parece determinar en grado sumo el desenlace de acontecimientos. Sin embargo, lo que parece es sólo una apariencia.

Es simplemente que, como seres humanos, tejemos mundos complejos. Decimos que haremos tal cosa y realmente estamos pensando tal otra. Lo que anhelamos en un espacio del ser, lo hacemos naufragar en otro. Vivimos en la contradicción, y es solamente en momentos excepcionales –esos instantes unificados que nos gustaría convertir en costumbre– donde pensamos, sentimos, hablamos y vivimos en completa unidad.

El caso es que no estamos sujetos a ese mundo externo, circunstancial y contradictorio, pero en él vivimos y avanzamos. Entonces, se diría que poco hemos avanzado en lo personal, si pretendemos sujetarnos a la incertidumbre cuando el viento levanta el oleaje poniendo el caos en nuestra travesía. Cada tormenta actualiza dónde estamos situados en cada naufragio y es un gran avance –más acá de todo conocimiento y experiencias vividas– saber dónde está nuestro eje, nuestra esencia imperturbable.

Entonces la vida ya no se presenta como una tómbola sino como una gran paradoja en la cual, avanzar, es aquietar la inquietud haciéndonos unidad con el mástil esencial de nuestra nave…

De llaves y de claves

Estuve revisando el libro Semillas de un Sueño, antes de subirlo a la plataforma digital de Bubok… Y es curioso cómo vuelvo a vivir algunos párrafos, aunque de otra manera. Y me parece mágico que, haciendo las correcciones sobre la pantalla del ordenador, también fui haciéndolas en mi página interna actual, ésa donde los hechos ponen de manifiesto que “no me sirven las llaves de ayer para abrir la puerta de hoy.”

No hay puertas que cruzar ante una mirada que viaja a cielo abierto y ve la luz antes de que sus rayos toquen la faz de los días, los relieves de lo concreto, traspasando después las madrigueras psíquicas donde a veces se quedan atrapadas las alegrías.

Sin llaves ni puertas, respiro la esperanza que me regala la levedad del vuelo, y se renueva en mí la confianza de que todo está bien y estará mejor, si cabe la mejoría…

Tiempos sin tiempo

El tiempo es elástico y a veces se sale por las esquinas del reloj y del calendario.
Existen horas en las que se crece de golpe, como si incontables minutos palpitasen en el tic-tac de un segundo.
Son esos pequeños instantes que abarcan una inmensidad; minúsculos momentos, eternos y pasajeros, en un visto y no visto que te envuelve completamente sin dejarse atrapar.
Existen días en los que se crece rápido, que maduran los frutos en un abrir y cerrar de ojos, como si la lluvia cantase una canción que sólo escucha el sol en tu corazón, y al son de sus notas bailaran las estaciones vividas con tiempos inéditos que aún no han nacido…

Caminos…

El plano, el método, el mapa vital….
Hay un camino horizontal, un recorrido que obedece a las leyes de la materia, a las leyes de la razón que ordena y se ordena dentro del mundo que conocen nuestros sentidos.
Hay un camino vertical que se está haciendo a cada momento con una sustancia intangible, que es la sustancia con la que se tejen los sueños.
Y hay un camino que ya no es camino, ni trazado, que ya es un vuelo abierto, libre, y que conocen muy bien quienes viajan por el Ahora sin plano ni método ni mapa…

Pasar página

En cada “PASAR PÁGINA”, hay una comprensión que siempre estuvo latente y se revela a través de la experiencia.

Y es que lo que necesito, anhelo, busco…, ya está escrito y contemplado, ya ES en esencia, aunque va tomando la forma de la lectura que hago de los hechos; siendo así que no puedo leer la magia del cuento con las lentes del desencanto, ni ver la abundancia con los ojos de la carencia, ni sentir la total magnitud del amor si voy restándole por aquí y por allá con las tijeras del condicionante.

¡Cómo danzar con la vida si no escucho su música entrelíneas, entre tantas contradicciones que cantan su verdad dentro y fuera de mi cabeza!…

Y, aun así, pese a tantos imposibles, incluso sin haber entendido el “por qué” ni el “para qué” de algunos párrafos vividos, PUEDO DEMORARME EN LA MISMA PÁGINA re-leyendo los signos en un mismo nivel de rechazo o de comprensión, y PUEDO PASAR PÁGINA, agradecida, ahora sí, por el presente (regalo) inscrito desde siempre en cada vivencia que se reviste de memoria o de proyección…