Hay días…

Hay días, días normales, días cualesquiera, que no necesitan de un pregón municipal para anunciar el júbilo de la luz solar, de su bienvenida y llegada. Días que llegan sin cohorte de guardia ni cítaras que anuncien la visita memorable del sol.
Y es que todos los días ocurren milagros, aunque no todas las horas tengan ese significado de satisfacción personal: me refiero a esas horas y horas que nos llevan de exploradores a caminar por un bosque donde la frondosidad logra desorientarnos. Y, aunque nada es adorno en la naturaleza vegetal (ni siquiera estorban las hojas que impiden ver los caminos), en la naturaleza humana es cada cual quien decide sobre las cosas dispersas, las puras distracciones que dispersan de ver el puñado de cosas esenciales, básicas, que llenan de sentido y dan de lleno en la diana del “qué es importante y qué es accesorio de vivirnos”.
Todos los días tenemos un bosque de acontecimientos que atravesar. Y, en esa amalgama de sucesos, importa mucho el proceso de selección personal: de qué es valioso y qué es adorno. Esto lo saben las personas enamoradas. Lo saben muy bien las personas que disfrutan y trasladan en sus silentes gestos el secreto del amor. Y lo saben sobre todo las personas que, aun sufriendo el dolor y la incertidumbre, agradecen a la muerte por concederles un día cualquiera más.
Hay días, esos días, tan normales ellos, que quizá tienen una sola noticia. Pero, bien verdad es, que una sola noticia vale por mil mensajes si clarea en un corazón con su luz natural…

El punto inicial

Transformar la Mirada es más que proyectar de otra manera o reaccionar de otra forma.
Transformar la Mirada es ver la secuencia completa, comprender el lenguaje en una trayectoria, ya sea personal o colectiva, y borrar el renglón antes de poner el punto inicial, o sea, Ahora.
El punto de inicio no es pasado, es Ahora, porque en cada presente se genera el devenir.
Y, al llegar a ese punto de inicio, a esa primera proyección que detona la vivencia, reir con el sol, o sonreír, así como sonríe la Gran Mirada.
Sonrisa que no es autocomplaciente sino comprensión.
Comprensión que no es intelectual sino claridad.
Claridad que no tiene ya sombras puesto que abarca todos los ángulos y penetra todos los enfoques, viéndolos como partícipes de una única verdad.
Entonces no hay luz ni sombras… sólo claridad…
Paz en lo que Es y con lo que está siendo…

Hablando de principios

Ya no es ilusión por lo que deseas que sea, y cuando las cosas no son así te caes una y otra vez en la desilusión.
Ya es Recordar lo que Es y sostenerse en ese principio, se presente como se presenten las cosas por delante.
Ya es un comienzo de discernir lo que NO ES en lo que ERES…

Y, hablando de principios, no existe un solo comienzo sino muchos y diferentes, todos ellos participando del gran film o del único fin. Cuando las fotos negativas van eliminándose de la proyección y las positivas van haciendo más y mejor acto de presencia, es cuando puedo decir que van existiendo nuevos principios, que son como manantiales que fluyen de la montaña y van sumando el caudal de un poderoso río de vida, que va sintiéndose más libre, más pleno, según las aguas van juntándose y recuperando su identidad más genuina y libre…

Autoengaños

La vida no se construye en la base de ésta u otra formación, de éste u otro oficio, de esta geografía o aquel camino. Se decide más bien en el soporte de la persona que decido ser, en mi corazón, frente a mí misma. Por eso el grado de sinceridad conmigo, y en mí, es crucial, importantísimo; por una razón sencilla, porque toda persona que acepta engañarse a sí misma, acepta también con igual o mayor medida engañar y ser engañada por los demás.

La verdad no convive con el autoengaño, ni camina junto a los cuentos que cuento y acepto de los demás, sencillamente porque una vida real va dentro de un camino de Claridad. Por el contrario, el autoengaño es una geografía difusa, una visión de corto o pequeño recorrido. Algo así como si mis quejas, evasivas, justificaciones, fuesen vereditas que me entretienen en lo otro, abriéndome paso, a tientas, hacia esa quimera que me hace pretender de todos menos de mí misma…

AutoExpresión

Las razones para expresarse pueden ser múltiples o ninguna.
Puede ser una voz que, detrás de su fortaleza, esconde a un ser frágil, demasiado frágil. Por esto grita a veces, para hacerse oír, para hacerse comprender.
Pero ¿me comprendo yo? pregunta la voz al silencio.
A partir de ahí, y llegado el momento, la voz entiende por el solo hecho de pronunciarse, incluso cuando nadie la escucha …

Un simple giro en la mirada

Lo que sostiene mi discurso es el latido consciente de un corazón que antaño palpitaba insensible y adormecido en una existencia tan corriente como la que puedan tener millones de personas. Hubo un antes, y hubo un simple giro en la mirada que generó un después. Pero no debe sonar esto a simpleza, a fácil, ya que lo simple es lo más complicado para una mente curtida en los laberintos del pensamiento. Nada tiene que ver este giro con mirar hacia otra parte…

Esquivo un rostro detrás del espejo.
Rechazo lo que me ha tocado vivir.
Justifico una falta.
Mitigo un dolor con sedantes.
Perpetúo el recuerdo en mis ojos.
Sueño el mañana con las carencias del ayer.
Culpo a mi pareja, o a mi jefe, o al gobierno, o al mundo, de mis propias contradicciones…

Mirar hacia otra parte es un autoengaño, y es también lo primero que descubre la mirada que se ha girado hacia el autodescubrimiento… Empieza entonces un proceso en el que, poco a poco, a fuerza de aceptar y transformar el error, de entenderlo, la mirada aprende a leer por debajo de lo escrito. Llega la comprensión, la lectura de mí misma en el mundo que me rodea. O, viceversa, el mundo se me manifiesta desde dónde y cómo lo miro.

Finalmente, cuando se disuelve la separación entre el mundo y yo, la mirada se hace visión. ¿Hacia dónde mirar si no hay fuera ni dentro? La percepción es ahora directa, escapa a las interpretaciones mentales que casi siempre distorsionan la lucidez de un mensaje claro y contundente. Ver, Entender y Conocer se dan al mismo tiempo, como una luz que se enciende en el centro, en un parpadeo consciente, y que a su vez atraviesa todos los niveles del ser…

La Pantalla del Mundo

Rincones de luz o espacios oscuros… ¿Qué es la conciencia? Me preguntaba alguien hace unos días. La luz que alumbra, respondí yo así como quien tiene la idea muy clara. Pero el planteamiento seguía zumbando en mi cabeza, invitándome a darle más hondura a la respuesta, en definitiva a que actualizase la noción de conciencia en mí.

Una pantalla. Un observador sentado en la butaca. Un foco detrás del observador. La película vital pasa a través de la pantalla atrapando al observador en la trama. Hasta aquí todo bien, disfrutemos de la película que hemos elegido y por la que hemos pagado con nuestra energía, esto es, con nuestra atención. Mas puede suceder, y de hecho sucede, que al cristal del foco se le antepongan algunos moscardones que se proyectan como sombras inexplicables en la pantalla. El observador reacciona ante lo que ve delante suyo. Se asusta ante el sinsentido, bloquea la imagen sin resolverla o entra en conflicto con lo que ve, aunque todo esté sucediendo en el nivel de su enfoque. ¿Es oscura la conciencia de este observador? No. Su foco sigue manteniendo la misma luz, sólo que a ésta se le anteponen diversos clichés que van configurando las imágenes de ahí enfrente…

La luz me ciega. La oscuridad no me deja ver. Es en la unión entre luz y oscuridad que surge la claridad.

Quien vive en la claridad ha aceptado luz y oscuridad como las dos caras de una misma moneda. No vive empeñado en cambiar el mundo desde la pantalla sino en mantener la transparencia de su enfoque, pese a las motas de polvo que de continuo se acumulan en la superficie de una mirada. Quien mira desde la claridad ve desde el discernimiento, desde ese “darse cuenta” que relampaguea en la saturación de patrones contrapuestos, de interpretaciones diversas que visten y revisten la inabarcable diversidad de la vida. Y quien siente la claridad no se dedica ya a trazar fronteras entre luz y oscuridad, entre el bien y el mal. Le es inherente al sentimiento claro sentirse lo más cercano posible al Foco del Gran Director que está proyectando su renovada creatividad e infinito Amor en la Gran Pantalla del Mundo…

Madre Naturaleza

La vida se entrega a sí misma en la misma vida para que sigamos alimentándonos de vida. Esto se ve en casi todas las criaturas que asoman y se transforman en la piel de la Madre Naturaleza: cuanto más conectadas están con su esencia más buscan el alimento vivo que las nutra de vida; no acechan lo que ya está muerto y, si algunas lo hacen, es porque son carroñeras.

La vida se alimenta de la vida, pero te acostumbras a nutrirte de materia inerte, de tiempos caducados, de un devenir gestado en la indiferencia, en el miedo o en la huida del presente.

Está muerta la vela que ha consumido toda su mecha y, de nuevo a oscuras, te enfadas con la cera derretida o agradeces por la luz que alumbró lo que no estaba visible en ti. Está muerto el pasado y la vida pone otras velas en el camino, nuevas relaciones, más regalos.

Lo que te vives en tu cueva oscura es una oportunidad única de agradecer por un espacio que nunca existió y ahora está vivo en la consciencia. Agradecimiento por la claridad que nace de ti cuando se apaga el resplandor en tus ojos, cuando entiendes que la luz de la vela consumida en el ayer sigue encendida en tu mirada presente y alumbra ya el rostro de un paisaje naciente. Gratitud al recordar cómo el latido de la vida sustenta la forma de un sueño que se gesta en las entrañas de la materia y resuena en tu propio vientre.

¡Siente, siente el pálpito de la Madre! Siente el amor infinito que te sigue gestando en un tiempo sin tiempo, en un espacio sin límites. La vida es una piedra inerte y dormida si no la nutres de un sueño que asoma y se transforma en ti desde siempre…

Encuentro de Conexión con la Madre Tierra en el Garraf – Barcelona

La mirada del observador

Seres hermosos, corazones vivos, cantos que aunaban nuestros latidos, palabras que rodeaban nuestra mente e iban directamente a nuestro corazón, revisión de nuestro pasado, de nuestra historia, frescos aromas, alegría, ganas de compartir, luz, flores, colores, poemas, recuerdos, libros: Girasoles al Amanecer, gratitud, y la Naturaleza haciéndose presente…     Mónica Damboriano, Rincón de Luz 

Rincones de luz o espacios oscuros…  ¿Qué es la conciencia? Me preguntaba alguien hace unos días. La luz que alumbra los espacios inconclusos de la mente dándoles resolución por el simple hecho de alumbrarlos, respondí yo así como quien tiene la idea muy clara. Pero el planteamiento seguía zumbando en mi cabeza invitándome a darle más hondura a la respuesta, en definitiva a que actualizase la noción de conciencia en mí.
Vino una imagen de oriente para ayudarme en el desarrollo. Una pantalla. Un observador sentado en la butaca. Un foco detrás del observador.  La película vital pasa a través de la pantalla atrapando al observador en la trama. Hasta aquí todo bien, disfrutemos de la película que hemos elegido y por la que hemos pagado con nuestra energía, esto es, con nuestra atención. Mas puede suceder, y de hecho sucede, que al cristal del foco se le antepongan algunos moscardones que se proyectan como sombras inexplicables en la pantalla. El observador reacciona ante lo que ve delante suyo. Se asusta ante el sinsentido, bloquea la imagen sin resolverla o entra en conflicto con lo que ve, aunque todo esté sucediendo en el nivel de su enfoque. ¿Es oscura la conciencia de este observador? No. Su foco sigue manteniendo la misma luz, sólo que a ésta se le anteponen diversos clichés que van configurando las imágenes de ahí enfrente…

La luz me ciega. La oscuridad no me deja ver. Es en la unión entre luz y oscuridad que surge la claridad.
Quien vive en la claridad ha aceptado luz y oscuridad como las dos caras de una misma moneda. No vive empeñado en cambiar el mundo desde la pantalla sino en mantener la transparencia de su enfoque, pese a las motas de polvo que de continuo se acumulan en la superficie de una mirada. Quien mira desde la claridad ve desde el discernimiento, desde ese “darse cuenta” que relampaguea en la saturación de patrones contrapuestos, de interpretaciones diversas que visten y revisten la inabarcable diversidad de la vida.  Y quien siente la claridad no se dedica ya a trazar fronteras entre luz y oscuridad, entre el bien y el mal. Le es inherente al sentimiento claro sentirse lo más cercano posible al Foco del Gran Director que está proyectando su renovada creatividad e infinito Amor en la Gran Pantalla del Mundo.

GIRASOLES AL AMANECER en TU RINCÓN DE LUZ – Hospitalet de Llobregat-Barcelona

¡¡¡Gracias, amig@s, por ponerle vuestro mirar más bonito a este compartir!!!

Donde se enraíza la conciencia

Se abre un abismo inescrutable ante el ser humano que vive y se manifiesta a través de las palabras -para quien los límites del lenguaje delimitan las fronteras de su realidad-, cuando se queda sin palabras para definir esos espacios indeterminados que ninguna frase puede precisar. Y, sin embargo, es en esos espacios sin forma ni concreción donde se arraigan las construcciones mentales que a su vez van perpetuándose en los trazados que pisan nuestros pies, laboran nuestras manos o perciben nuestros sentidos.
Mas, ¿qué quedaría de nosotros si de pronto se nos cayesen todas las palabras que nos definen, si se derrumbasen de golpe todas las interpretaciones mentales que tomaron cuerpo en lo concreto?
Queda el caos, la crisis dificultosa ante un paradigma que se desmorona, pero intacto queda también ese lugar innominado cuya materia no es palpable ni pensable, donde se enraíza la conciencia de seguir viviendo a pesar de las pequeñas muertes inherentes a todo ciclo existencial… Queda el ser enmudecido en el silencio inquebrantable, así como la oportunidad de renacer bajo los escombros que cada derrumbe deja a su paso, sintiendo cómo el latido imparable de la vida renueva tus fuerzas, tu visión y tu canto…

 Girasoles al Amanecer en Centre el Camì – Sabadell

¡¡¡ Gracias, amig@s, por esos nuevos entendimientos entretejidos en este encuentro!!!

Desde otro lugar en mí

Hace cinco años, por estas mismas fechas, caminaba en solitario por Montserrat, con un diálogo interno, en el cual le pedía a la montaña que me mostrase un mapa, una mirada a vista de pájaro que me indicara el lugar donde había desembocado mi recorrido vital. Anduve un rato despreocupada ya de este asunto, hasta que de pronto se abrió el paisaje a través de un gran ventanal de piedra, una inmensa apertura que me permitió divisar el horizonte a lo lejos. Campos y campos vestidos con los colores de la tierra fértil y de la primavera. Miré luego hacia el fondo, bajo mis pies, cómo la densa vegetación apenas permitía que los rayos del sol se adentrasen en su espesura. Me giré alzando la cabeza y mi visión no pudo abarcar los límites de aquellas gigantescas piedras sosteniéndose en las alturas. ¡Bien! La montaña me respondía mostrándome el mapa que antes le había pedido. A modo de síntesis me estaba diciendo: «saliste de la espesura, tu visión es más amplia, pero te queda un largo recorrido para reconocerte en tus alturas»
DSCF4385
Hoy, después de cinco años, se me ofrece la ocasión de caminar en compañía, en muy buena compañía, por esas sendas recónditas de la montaña, que tiempo atrás no pudo alcanzar mi vista en toda su amplitud. Y sin que yo haga preguntas, porque todos los interrogantes se me fueron cayendo en el trayecto que me condujo a este día, se abre en el paisaje el mismo ventanal de piedra que antaño me respondiera. El vértigo ha sustituido hoy a la sensación de incertidumbre que sintiera ayer. ¡¡¡Cuánta dicha en estos parajes inexplorados que no puedo traducir en palabras!!!
Al compartir esta reflexión con mis compañeros de viaje, me pregunta Martí: ¿Quiere decir que ahora vives desde más arriba, Angela?… Y le respondo: “No, quiere decir que caminé en estos años y que mi perspectiva ha cambiado, pues miro el mismo paisaje desde otro lugar en mí…”

En la Ermita de Sant Dimas – Montserrat, donde pudimos apreciar de cerca la Escultura y sensibilidad de Martí Morro

¡¡¡Gracias, Lola, Martí, Angels, Antonio, Eli, Montse… por abrirle nuevas sendas a mi comprensión!!!

Ideando desde las alturas

La imaginación creadora puede ser vertiginosa en el trazado de proyectos, perfilando expectativas a la velocidad del pensamiento. En el plano de la materia las cosas van más despacio y a veces incluso se salen del plano inicial, cuando las intenciones no son claras y las resistencias profundas se contraponen con el plan trazado.
Por poner un ejemplo, un propósito que anoche perfilaba en mi mente: levantarme al alba y fortalecerme con la pureza en el aire del amanecer. Mientras lo planeaba, ya podía yo sentir los resultados en un aumento de fuerza, salud y entusiasmo para afrontar el nuevo día… ¿Y qué pasó cuando el trazado no se cumplió en la realidad porque la inercia de las sábanas o el usual adormecimiento en el hábito, pudo más que el impulso del despertar? Pues sucedió como si el director de mi banco interno de energía viniera a ponerme en números rojos por un día, a decirme que no he sido impecable y exigirme el extra de fuerza e ilusión que recibí como anticipo, en el momento de hacer planes.
La mente se expande gloriosa en su danza creadora de proyectos. Muchos nos alzaríamos en vuelo y pasaríamos la vida ideando desde las alturas, de no ser porque miles de sueños irresueltos tiran de nosotros hacia abajo, hacia el plano de lo concreto, reclamándonos su derecho a manifestarse en la realidad, por el simple hecho de haberlos deseado, de haberles dado vida en algún espacio de la mente.

GIRASOLES AL AMANECER en Espai de Vida Conscient

¡¡¡Gracias, amig@s, por esa nueva oportunidad de compartir y seguir aprendiendo!!!