El punto inicial

Transformar la Mirada es más que proyectar de otra manera o reaccionar de otra forma.
Transformar la Mirada es ver la secuencia completa, comprender el lenguaje en una trayectoria, ya sea personal o colectiva, y borrar el renglón antes de poner el punto inicial, o sea, Ahora.
El punto de inicio no es pasado, es Ahora, porque en cada presente se genera el devenir.
Y, al llegar a ese punto de inicio, a esa primera proyección que detona la vivencia, reir con el sol, o sonreír, así como sonríe la Gran Mirada.
Sonrisa que no es autocomplaciente sino comprensión.
Comprensión que no es intelectual sino claridad.
Claridad que no tiene ya sombras puesto que abarca todos los ángulos y penetra todos los enfoques, viéndolos como partícipes de una única verdad.
Entonces no hay luz ni sombras… sólo claridad…
Paz en lo que Es y con lo que está siendo…

Hablando de principios

Ya no es ilusión por lo que deseas que sea, y cuando las cosas no son así te caes una y otra vez en la desilusión.
Ya es Recordar lo que Es y sostenerse en ese principio, se presente como se presenten las cosas por delante.
Ya es un comienzo de discernir lo que NO ES en lo que ERES…

Y, hablando de principios, no existe un solo comienzo sino muchos y diferentes, todos ellos participando del gran film o del único fin. Cuando las fotos negativas van eliminándose de la proyección y las positivas van haciendo más y mejor acto de presencia, es cuando puedo decir que van existiendo nuevos principios, que son como manantiales que fluyen de la montaña y van sumando el caudal de un poderoso río de vida, que va sintiéndose más libre, más pleno, según las aguas van juntándose y recuperando su identidad más genuina y libre…

Autoengaños

La vida no se construye en la base de ésta u otra formación, de éste u otro oficio, de esta geografía o aquel camino. Se decide más bien en el soporte de la persona que decido ser, en mi corazón, frente a mí misma. Por eso el grado de sinceridad conmigo, y en mí, es crucial, importantísimo; por una razón sencilla, porque toda persona que acepta engañarse a sí misma, acepta también con igual o mayor medida engañar y ser engañada por los demás.

La verdad no convive con el autoengaño, ni camina junto a los cuentos que cuento y acepto de los demás, sencillamente porque una vida real va dentro de un camino de Claridad. Por el contrario, el autoengaño es una geografía difusa, una visión de corto o pequeño recorrido. Algo así como si mis quejas, evasivas, justificaciones, fuesen vereditas que me entretienen en lo otro, abriéndome paso, a tientas, hacia esa quimera que me hace pretender de todos menos de mí misma…

AutoExpresión

Las razones para expresarse pueden ser múltiples o ninguna.
Puede ser una voz que, detrás de su fortaleza, esconde a un ser frágil, demasiado frágil. Por esto grita a veces, para hacerse oír, para hacerse comprender.
Pero ¿me comprendo yo? pregunta la voz al silencio.
A partir de ahí, y llegado el momento, la voz entiende por el solo hecho de pronunciarse, incluso cuando nadie la escucha …

Hay días…

Hay días, días normales, días cualesquiera, que no necesitan de un pregón municipal para anunciar el júbilo de la luz solar, de su bienvenida y llegada. Días que llegan sin cohorte de guardia ni cítaras que anuncien la visita memorable del sol.
Y es que todos los días ocurren milagros, aunque no todas las horas tengan ese significado de satisfacción personal: me refiero a esas horas y horas que nos llevan de exploradores a caminar por un bosque donde la frondosidad logra desorientarnos. Y, aunque nada es adorno en la naturaleza vegetal (ni siquiera estorban las hojas que impiden ver los caminos), en la naturaleza humana es cada cual quien decide sobre las cosas dispersas, las puras distracciones que dispersan de ver el puñado de cosas esenciales, básicas, que llenan de sentido y dan de lleno en la diana del “qué es importante y qué es accesorio de vivirnos”.
Todos los días tenemos un bosque de acontecimientos que atravesar. Y, en esa amalgama de sucesos, importa mucho el proceso de selección personal: de qué es valioso y qué es adorno. Esto lo saben las personas enamoradas. Lo saben muy bien las personas que disfrutan y trasladan en sus silentes gestos el secreto del amor. Y lo saben sobre todo las personas que, aun sufriendo el dolor y la incertidumbre, agradecen a la muerte por concederles un día cualquiera más.
Hay días, esos días, tan normales ellos, que quizá tienen una sola noticia. Pero, bien verdad es, que una sola noticia vale por mil mensajes si clarea en un corazón con su luz natural…