Esa Mujer

Hoy me habló la Mujer de mágicos reinos escondidos bajo la piel de los seres humanos. Del valor de ensanchar los pulmones y respirar a fondo las diminutas riquezas que la vida deja al borde de cada segundo. Del calor de los corazones cuando hacen lumbre para calentar la indiferencia de algunos rincones del día… Y esa Mujer, ante todo, me transmitió la bendita sensación del espíritu que intenta recorrer, en paz, cada metro y cada paso en su afirmación por la vida, sembrando pequeñas estrellas en el camino; algunas tan diminutas que apenas se ven, pero alumbran, sobre todo cuando más necesarias son, en la oscuridad de la noche…

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La vida curvándose

A veces la vida me detiene en un paréntesis
(por delante de tantos momentos ya escritos
o como antesala de muchas páginas por vivir).
Mas, si por esta vez pongo alas a la pausa,
veo desde otra altura que el ayer y el mañana
están curvándose para proteger este tiempo
gestador de nuevos paisajes…

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Entrega

Siente amor en el instante de cada entrega,
porque lo que das sin amor, te lo robas
y lo que entregas con amor, te lo das…
Acepta que no sabes qué números nacen
por detrás de tu contabilidad.
Esa aceptación enciende una lámpara en la oscuridad.
Y cuanto más claro ves, menos peleas con las sombras,
con más nitidez puedes darte a lo que amas…

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Entre párrafos y realidades

Para empezar ……………………………………
Ya entiendo, para empezar puedo permitir los puntos suspensivos en mis conclusiones vitales, los mismos que suspenden una frase concediendo la libre interpretación o definición o veracidad de su desenlace.

Y ¿para continuar?

Ya entiendo, para continuar acepto el espacio detenido, suspendido entre un párrafo y una realidad (la demora, el impedimento, la pausa, la dificultad…) y, llegado a mí el momento propicio, empiezo de nuevo por el final…

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Melancolía

Si no sintiera melancolía, creería que ya he llegado, que ya soy plena.
No he conocido a ningún buscador que no sienta la nostalgia de regresar a casa. Ken Wilber lo desarrolla muy bien en su obra “Después del Edén”: “El ser humano ha creado un mundo de sustitutos que mitiguen la desazón por haber perdido su paraíso”…
La desazón de este asunto no está precisamente en el disfrute de esos sustitutos, ¡ojalá nos colmaran de satisfacción! sino en esa ansiedad que genera, sin saciarse, más y más sustitutos que colmen el hueco vacío.
La euforia de conseguir un logro nunca se sostiene por sí misma, se alimenta de verbos como conseguir, alcanzar, tener, lograr, querer… se sujeta a la impermanencia.
Tal vez por esto, la euforia es tan contagiosa, un estallido de masas.
¡Ah! Pero yo vine a decir algo de la melancolía. Esa música callada que suena en la intimidad y que me recuerda un “no sé qué lugar”…

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