Travesías reales y virtuales

Los sujetos virtuales nos parecemos a torbellinos de sentimientos, las más de las veces sin control, que circulamos en el caos de «todas las direcciones» sin mesura, orden ni concierto.
No digo que seamos náufragos, porque para ser náufrago hay que vivir el sentimiento de naufragio.
No digo, tampoco, que naveguemos a la deriva, porque para ir a la deriva es necesario saberse con el rumbo perdido de antemano.
Digo solamente que vivimos en el «todas direcciones» de este océano cibernético, sujetando la cresta del oleaje por breves instantes de adhesiones saladas o rechazos que reclaman su sal.
El Océano Real, mientras, sostiene imperturbable nuestro tránsito por la vida, cuando la trama principal de nuestras realidades nos devuelve irremediablemente al fondo y el dónde y el «de qué manera» y «en qué momento» nos hallamos en nuestra travesía personal…

Un día cualquiera

Hoy puede ser un día cualquiera, un día incoloro, de profundidades vacías.
O un día montañoso, de picos agudos y coronas, en el cielo, blancas.
O un día oceánico, mentolado y feroz, con suaves toques de eucalipto.
O un día de relleno, o de paredes blancas, o de líneas horizontales de cuaderno con notas recordatorias en los márgenes.
Con lo cual, llegados a este punto, pudiera ser un día magnífico emergiendo de un hoy cualquiera.
Pero lo increíble del asunto es que así pueden ser todos los días…

De gritos y susurros

Las palabras suenan a veces como una suave canción entonada entre susurros.
Aquello que se nos dice al oído es lo que mejor comprendemos, sin necesidad de esfuerzo para dar atención a cuanto se nos está transmitiendo.
Desde adentro nos entendemos mejor, sea lo que fuere que nos digamos.
En cambio, desde afuera, al otro lado de nosotros mismos, solamente los gritos parecen atravesar las paredes.
Por eso, a veces, cuando los muros que nos separan se hacen al silencio, escucho en las palabras una suave canción entonada entre susurros…

Calma

Hay muchas, muchísimas más cosas
de las que buenamente puedo hacer hoy,
por eso estoy tomando una triple ración de calma,
porque sé que ésta es la mejor opción,
tomármelo así como ahora lo estoy tomando,
con esta taza de café a la que puse tres cucharadas de serenidad …

¡Feliz Verano!

Deseo un verano fresquito para tod@s.
Nos reencontramos con los colores del otoño.

… Y, en fin, ya sabemos que no hace falta pedir al Sol que alumbre nuestros quehaceres y descansos; lo que sí, si fuese demasiado (digo el calor, o el trabajo o el recreo), que siempre haya una fuente o una suerte o un sombrero de nubes con lluvia de ideas renovadoras …