De nieblas y colores

El sol asoma por el horizonte con una claridad de neblina azulada, de perfumes oceánicos y clamor de sueños que se van durmiendo hasta que la siguiente noche los despierte.
En el lienzo del día, pareciera que el pintor invisible no tuviese otros colores que el azul intenso del mar y el verde vivo de los campos.
En la neblina de la mañana están escondidos todos los colores y matices de la luz; podemos imaginarlos e interpretarlos mientras la niebla se levanta,
pero es la Realidad la que los hace visibles en cada mirada…

Subimos y caemos

Hacemos una escalera hacia nuestros cielos.
Subiendo sobre ti, y tú sobre mí, escalamos nuestras cimas.
¿En qué momento se hacen falsos los peldaños? Resbaladizos.
¿En qué mirarnos, se quiebran y resbalamos?
Tal vez nos rompemos cuando el impulso de elevarnos juntos,
de crecer en el nosotros, por encima de ti y de mí,
se detiene y acomoda un palmo más arriba del otro,
Y desde ahí caemos y caemos, muy por debajo de lo que somos…

Esa Mujer

Hoy me habló la Mujer de mágicos reinos escondidos bajo la piel de los seres humanos.
Del valor de ensanchar los pulmones y respirar a fondo las diminutas riquezas que la vida deja al borde de cada segundo.
Del calor de los corazones cuando hacen lumbre para calentar la indiferencia de algunos rincones del día…
Y esa Mujer, ante todo, me transmitió la bendita sensación del espíritu que intenta recorrer, en paz, cada metro y cada paso en su afirmación por la vida, sembrando pequeñas estrellas en el camino; algunas tan diminutas que apenas se ven, pero alumbran, sobre todo cuando más necesarias son, en la oscuridad de la noche…

Travesías reales y virtuales

Los sujetos virtuales nos parecemos a torbellinos de sentimientos, las más de las veces sin control, que circulamos en el caos de «todas las direcciones» sin mesura, orden ni concierto.
No digo que seamos náufragos, porque para ser náufrago hay que vivir el sentimiento de naufragio.
No digo, tampoco, que naveguemos a la deriva, porque para ir a la deriva es necesario saberse con el rumbo perdido de antemano.
Digo solamente que vivimos en el «todas direcciones» de este océano cibernético, sujetando la cresta del oleaje por breves instantes de adhesiones saladas o rechazos que reclaman su sal.
El Océano Real, mientras, sostiene imperturbable nuestro tránsito por la vida, cuando la trama principal de nuestras realidades nos devuelve irremediablemente al fondo y el dónde y el «de qué manera» y «en qué momento» nos hallamos en nuestra travesía personal…

Un día cualquiera

Hoy puede ser un día cualquiera, un día incoloro, de profundidades vacías.
O un día montañoso, de picos agudos y coronas, en el cielo, blancas.
O un día oceánico, mentolado y feroz, con suaves toques de eucalipto.
O un día de relleno, o de paredes blancas, o de líneas horizontales de cuaderno con notas recordatorias en los márgenes.
Con lo cual, llegados a este punto, pudiera ser un día magnífico emergiendo de un hoy cualquiera.
Pero lo increíble del asunto es que así pueden ser todos los días…