El Círculo del Corazón

De lo que se trata es de abrir el corazón. El corazón se abre a veces con un canto, a veces con una palabra, a veces con un grito, a veces con un llanto. Pero se trata de que el corazón se abra, porque si vengo con el corazón cerrado y con todo el personaje que lo rodea a modo de muralla, entonces la montaña soplará en la superficie de mi piel, cuando lo que vengo a buscar es un encuentro de esencia a esencia. Así, el propósito es que se abra el corazón.
Abrir mi corazón también puede ser el reconocimiento de que no soy tan fuerte, ni estoy tan armonizada, ni tengo tanta voluntad, ni soy tan humilde, ni estoy tan protegida porque no soy tan cuidadosa, y que no soy tan impecable y que no estoy tan equilibrada y que no siempre veo claro, y que a veces me falta la confianza para seguir creando lo que soy, y que si no doy espacio a la creatividad tampoco siento la abundancia del Ser. Y entonces la belleza es como una ventana abierta que abro cada día y me enseña el mismo paisaje de cada día que no puedo cambiar porque no veo la belleza de la vida en el mismo acto de mirar.
Abrir mi corazón a la fuerza del amor puede ser el reconocimiento de que soy la suma de todas mis relaciones, y que la energía que me falta hoy es la energía de todas las relaciones que no he podido amar cuando  vinieron a ofrecerme una oportunidad de vida, de unidad, de que el amor sobreviva a todos los argumentos y excusas que lo niegan, poniéndome en el negativo de la separación.
De lo que se trata es de abrir el corazón, para que el “no” se transforme en un “Sí” a la Fuerza, Ritmo, Voluntad, Humildad, Protección, Impecabilidad, Sanación, Claridad, Confianza, Creatividad, Abundancia y Belleza… Un Sí al Amor…

Encuentro en la Montaña de Montserrat

¡¡¡Gracias, Alfonso, Guillermo, Isabel, María, Raquel, Sonia… por tantos regalos que habéis traído a este Encuentro!!!

angelacastillo

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¡Bienvenida Primavera 2015!

“Si te resuena este Llamado, es que tu corazón te está esperando…” Éste fue el santo y seña para quienes dijimos ¡Sí! y acudimos a la cita concertada con un corazón unificado que nos estaba esperando. Y ¡Sí! Los colores se sacudieron las resistencias y atravesaron el espesor de las nubes purificándose con la intensa lluvia, para dibujar un arcoíris en este día compartido con la maravilla de compartirnos.

Cada cual conoce su propio despliegue de emociones encontradas al hacerse partícipe de un encuentro de estas características. Yo sé lo que sentí cuando el tan anunciado día amaneció con frío, lluvia y viento. En mi particular día se levantó una niña decepcionada porque el hada madrina no acudió vestida de primavera a su fiesta de la primavera. Lo reconozco, si no fuese porque ya estaba dentro del cuento, me habría contado a mí misma una buena excusa, un buen cuento que justificase el no tener fuerzas ni ilusión para pasar las páginas de la tormenta y sentir la magia de un desenlace inimaginable. Pero las fuerzas amigas llegaron de todos lados, con paraguas y las botas mojadas, como rayos de sol que atraviesan el espesor de las nubes, para regalarle unos zapatos nuevos a esa mirada desencantada que se había olvidado de pasar página y seguía leyendo, perpetuando, sintiendo el mismo paisaje sombrío en un rincón del alma del mundo.
Pasar la página de este invierno ha traído el regalo de una comprensión convertida en vivencia: lo que proyectamos, anhelamos, buscamos, ya está escrito y contemplado, ya es en todo momento. Pero no puedo ver la abundancia con los ojos de la carencia, ni sentir toda la magnitud del amor si voy haciendo fronteras con la espada del condicionante, ni danzar con la vida si no escucho su música, ni leer la magia del cuento con los ojos del desencanto… No podría agradeceros si no hubiera sentido las gracias que vuestros corazones han derramado en este Encuentro… Pero ¡Sí! doy gracias porque he podido Veros, Recibiros, Sentiros como la llegada de una Primavera…

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Regalos de inocencia

Cuando era niña quise hacerle un regalo a mi amiga en el día de su cumpleaños. No tenía monedas en la alcancía para comprar un obsequio y sabía que era inútil pedirlas en casa, lo cual favoreció que se activara de manera natural el estado de acecho, de observar alrededor qué elementos podían considerarse como una ofrenda. Recuerdo que encontré un pequeño frasco de cristal, vacío, en un rincón del ropero y pensé que nadie notaría el trasvase de la gran botella de agua de colonia familiar a ese bonito frasco. Cosas de niña, pensar que una hoja de papel con un dibujo que has pintado es poca cosa que ofrecerle a la amistad. Colores, texturas y olores de niña que concluyeron en interpretaciones adultas y no lograron desdibujar la reprimenda que recibí.
Las huellas marcadas en la infancia son un mapa sensitivo que nos induce desde dentro a cambiar y mejorar la lectura de lo vivido. Acaso fuera esa niña, que tomó algo de los demás para tener algo que regalar, la que décadas después me inspiró a hacer mi propio perfume con las flores del entorno. Rosas, Madreselva y Jazmín. Todavía me acompaña esta esencia que me regaló la Madre Tierra y, cada vez que abro la botella de cristal donde comprimí tantos pétalos, siento que la infancia me sonríe desde un rincón del ropero, dentro de una hucha vacía, y en los colores dibujados en un papel.
Puedo sentir hoy que esa huella sensitiva de la niñez fue transformada y sigue haciendo nuevas lecturas en el anhelo inocente de ofrendar, de ofrendarnos. Cosas de niñas, aunque ya somos adultas, es entregarte una pluma a la cual tú haces espacio en tu cartera desprendiéndote de una grulla que llevas contigo desde hace décadas, como si fuera un frasco de papel que conserva la esencia de una amistad. Portaré el símbolo en el tiempo y el espacio pero sé que la fragancia de ese instante de reconocimiento en el cual intercambiamos nuestros regalos ha dejado su huella para siempre en las sendas del corazón.

Recital Poético en el cau de les arts // Esplugues // Barcelona

¡¡¡Gracias, niñas, por el regalo de vuestra presencia!!!

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Libertad de ser

Caminando por el centro de Barcelona, me hablaba una amiga de esos momentos que no podemos atrapar y en los cuales nos sentimos como si estuviéramos dentro de una pompa de jabón. Al llegar a la plaza de Catalunya volaban por el aire inmensas pompas de jabón, junto a incontables palomas cuyas plumas llevé al encuentro previsto en el Cau de les Arts. Y allí, entre risas, poemas y demás intercambios, nos sentimos felices como si estuviéramos dentro de una burbuja.
Me gustan los lugares y encuentros que permiten a las personas ser felices, dejándolas ser lo que son, aunque sean diferentes a nosotros. Me siento constreñida en los espacios que cohíben la felicidad porque nadie se deja ser lo que es. Hay encuentros propicios para que la magia y la realidad se convivan. Pero estamos más acostumbrados a esos lugares comunes que definen nuestra realidad y rechazamos lo que no se asemeja a esa percepción de lo real. Acaso el lado sufriente de nuestro paradigma se enraíce en que nos resulta hiriente la forma en que otros exponen sin disfraces su libertad de ser…

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Equinoccio de Otoño

Asoman por el horizonte de cada cita las caras amigas con brazos abiertos y el corazón en cada sonrisa. ¡Sí! ¡Cuántos pasos hemos dado en la circunferencia del reloj para finalmente encontrarnos de nuevo en el presente de la vivencia compartida, con la mirada renovada! Cada cual dio los suyos, cada cual vivió su proceso particular. Y sé que he crecido porque os veo crecid@s. Puedo ver a través de cada espejo que me ofrecéis los aspectos que se han resuelto en mí, y aquéllos que todavía están en el esfuerzo de concretarse.

Los ojos de la tarde, de la velada, del amanecer -de un día donde las horas se ensanchan por tanta acogida-, miran los silencios y las conversaciones que ya no pretenden explicar nada, sino sentir cada momento así como se va manifestando. Habla el amor que rompe los esquemas; el amor que encuentra su pálpito sereno dentro del marco establecido; el amor que quiere cerrar un círculo de aprendizaje y a ratos se queda atascado… Giran los ciclos y el círculo se abre a nuevas relaciones que traen consigo otros enfoques.
Y bailan en la mirada los colores de la dulzura, cuando me doy cuenta que has comprendido, que hemos entendido lo esencial en el intercambio de nuestros “regalos”… Un nuevo guiño me hacen Los ojos de la noche, Girasoles al amanecer, Semillas de un Sueño, diciéndome algo así como: acaso lo mágico de estos libros no esté tanto en lo escrito, sino en las páginas vivas que cada Encuentro imprime en el corazón cuando el reconocimiento mutuo me da la oportunidad de presentártelos…

Encuentro para celebrar el equinoccio // Punto de Equilibrio Garraf – Barcelona

¡¡¡Gracias, amig@s, por tanta creatividad, confianza, regalos… por tanto amor!!!

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